INTERVENCIÓN GRUPAL EN FOCO MEDIANTE IMAGINERÍA EN NIÑOS/ADOLESCENTES CON DIFICULTADES EN EL MANEJO DE LA IRA

RESUMEN
La Ira o enojo es una experiencia humana natural, universal y común. Es un estado emocional que puede variar desde una leve molestia o irritación hasta la furia o violencia desatada (Chon, 2000). Es una experiencia subjetiva y no siempre es señal de inestabilidad emocional, a veces suele ser saludable y funcional. En un nivel de intensidad leve o moderada es útil para el individuo, funciona como defensa y lo hace actuar de forma adecuada. Sin embargo, cuando se pierde el control, el enojo se torna destructivo tanto para el individuo como para quienes lo rodean (Allan, 2005). Los niños y adolescentes son especialmente propensos a enfrentar dificultades con la Ira ya que en esas edades se experimentan intensos sentimientos, fuertes cambios en el estado de ánimo y falta de experiencia en el manejo de emociones (Golden, 2003). El presente trabajo pretende brindar orientación a aquellas personas que en el cumplimiento de sus labores diarias enfrentan la responsabilidad de guiar a los pacientes o usuarios contra las reacciones de enojo. Plantea una revisión teórica de la emoción de Ira y de algunos programas que han resultado efectivos; finalmente se expone una propuesta de intervención terapéutica grupal, Intervención Grupal en Foco, que puede ser modificada o adecuada para su aplicación tanto en la práctica privada como en contextos institucionales.
Palabras clave: Ira-Imaginería-Intervención Focal en Grupo-Emoción-Control de la ira

ABSTRACT
Anger is a natural and universal human experience. It is an emotional state that may range from mild discomfort or irritation to rage or violence unleashed (Chon, 2000). It is a subjective experience and not always a sign of emotional instability, often is usually healthy and functional. In a mild or moderate intensity is useful for the individual, works as a defense and does act appropriately. However, when you lose control, anger becomes destructive to both the individual and those around him (Allan, 2005). Children and adolescents are especially faces difficulties with anger because they experienced intense feelings, severe changes in mood and lack of experience in managing emotions (Golden, 2003). This document wants to provide guidance for people who work with patients with anger difficulties . Proposes a review and evaluation of the theoretical foundations of the emotion of anger and some programs that have shown effective in the area and finally the approach of a proposed therapeutic intervention group, Focused Group Intervention, that can be modified or suitable for application both in private practice as in institutional settings.
Key words: Anger-Imaginary-Focused Group Intervention-Emotion- Anger control

INTRODUCCIÓN 

La Ira es un estado emocional compuesta por sentimientos de variada intensidad desde una ligera irritación a una rabia o furia intensa (Spilberger, 1999), donde  intervienen una serie de elementos tales como: activación fisiológica, tensión muscular, proceso cognitivo, experiencia subjetiva y conductas motoras manifiestas. Es un estado interno que tiene la función de regular la interacción con el ambiente, relacionada primariamente con la defensa y supervivencia, pero usada también como una función de autoafirmación (Del Barrio, 2002). Con frecuencia suele ir acompañada de otras emociones tales como, frustración, culpa, tristeza, vergüenza y rechazo (Golden, 2003).

Su función básica es instintiva y está encaminada a responder agresivamente ante posibles amenazas. Al igual que otras emociones viene acompañada de cambios fisiológicos y biológicos, tales como el aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial, así como un aumento en los niveles de adrenalina y noradrenalina. Si bien esto puede resultar en un mecanismo defensivo que protege la vida humana, al vivir en una civilización con órdenes, reglas y leyes, nos libera de tener que utilizar tales mecanismos en nuestra vida cotidiana. Por  contrario, el estrés y la tensión de vivir en actitud defensiva constantemente, es un factor importante en la predisposición a padecer diferentes trastornos de salud física y mental (Remor, Amorós y Carrobles, 2006).  

CONSECUENCIAS DE LA IRA 

Aunque quizá sean útiles en la selva, como mecanismo defensivo, las emociones de enojo y hostilidad primitivos y exagerados están fuera de lugar en la vida doméstica cotidiana, donde matar o ser matado no son conductas aceptables (Beck, 1990). La Ira o enojo es una emoción poderosa y peligrosa. De todas las emociones que experimentan los seres humanos, la Ira es la que hace más daño, a corto y a largo plazo, y causa mayor destrucción en el propio individuo, las parejas, familias, entre grupos sociales e  incluso entre naciones (Carr, 2007). A referir esto, probablemente se piensa en los individuos que sienten enojo hacia diferentes objetos y que pueden reaccionar de forma agresiva, explotando ante ciertas provocaciones del entorno, agrediendo física o verbalmente. No obstante, el enojo clínicamente significativo, no siempre conduce a comportamientos violentos, lo cual no excluye a la persona de otras consecuencias tan graves como la conducta violenta (Smeke, 2006).

La Ira puede provocar trastornos cardiacos y  otros padecimientos somáticos. Cuando la persona se enoja, se ponen en marcha reacciones de emergencia, que generan cambios físicos, como por ejemplo, incremento de la presión arterial, tensión muscular, aumento del ritmo cardiaco  respiratorio y del metabolismo que ayuda a prepararse para la acción. También la adrenalina fluye al flujo sanguíneo, y la sangre llega hasta los músculos más importantes del cuerpo.  Remor y col. (2006) han identificado correlaciones positivas y significativas entre las puntuaciones de expresión interna de ira y la alta presión arterial.

Es común que las personas hablen de la necesidad que sienten de golpear lo que consideran el blanco de su Ira. Así, la Ira puede ayudar a enfrentar cualquier cosa que amenace la vida, pero no tiene sentido cuando estas reacciones se dan ante alguna frustración habitual de la vida cotidiana; en efecto, seguir activando el sistema generador de Ira podría tener un coste muy elevado para el cuerpo. Cuando se provocan repetidamente los cambios físicos que siguen a la Ira, se puede dañar el sistema cardiovascular. Los aumentos repentinos en la presión arterial que acompañan a la Ira incrementa la  fuerza con la que fluye la sangre por las arterias y pueden llegar a dañarlas (Ellis, 2007).

Además de las dificultades con la presión arterial y cardiacas, la Ira crónica puede generar nauseas, vómito, dolor de estómago, úlceras gástricas, diarrea, indigestión, pérdida de apetito, constipación, dolor de cabeza, dolores musculares en cuello y espalda, zumbido de oídos, migraña y acné entre otros padecimientos (Carr, 2007).

Además de los diferentes problemas de salud la Ira puede conducir al suicidio. Ejemplo de ello es el caso del cantante del grupo musical Nirvana, Kurt Cobain, quien en diferentes momentos de su vida declaró enfrentar dificultades en el manejo de la ira. Esta dificultad se combinó con una adicción a la heroína y por ende a marcados problemas de salud. Uno de los factores que se cree le condujeron a su muerte, fue precisamente la ira sin resolver (Licata, 2003).

La Ira fomenta las agresiones. Una de las principales razones para mantener la Ira bajo control es porque puede conducir fácilmente a la hostilidad o agresividad. Los actos de fuerza bruta, riñas, abusos o incluso homicidios son cada vez más frecuentes en la sociedad actual, lo que convierte a la violencia interpersonal en uno de los problemas más importantes para la sanidad (Ellis, 2007; Wilkowski y Robinson, 2008).

Diversos autores (Licata, 2003 y Chapman, 2007) refieren que desafortunadamente,  es  común que las personas pierdan el control y descarguen su ira con las personas más cercanas, como lo son sus familiares y allegados. La Ira interfiere con la comunicación positiva entre individuos (Carr, 2007). Afecta las Relaciones Laborales, y/o Escolares. El trabajo en si puede llegar a ser a menudo algo frustrante. Jefes o maestros demasiado exigentes, compañeros envidiosos, plazos inflexibles,  injusticias, etc., son motivo que podría disparar el enojo. Si esto ocurre pueden afectarse las relaciones con el grupo de pares, entorpecer el desempeño y el éxito laboral o escolar. También puede generar bloqueos a la hora de abordar cuestiones importantes y limitar la capacidad para realizar un trabajo de buena calidad. La Ira hace también que se desvíe la energía y atención del trabajo (Ellis, 2007). En algunas ocasiones provoca rumiaciones, deseos de venganza y hasta algún sabotaje sutil o bien que la persona realice un sobreesfuerzo para descalificar o destruir la tarea de otros. A los individuos iracundos le resulta más difícil establecer relaciones amistosas dentro del ámbito escolar (Von Salisch y Vogelgesang, 2005).

Ira Rasgo/ Ira Estado 

Spielberger (1995), distingue entre dos formas de Ira: una transitoria y reactiva vinculada con la reacción específica a una situación actual, la cual se denomina Ira Estado y otra que se define como una disposición inscrita en la naturaleza de los sujetos que les hace propensos a desarrollar más intensos y frecuentes estados emocionales o episodios de Ira, a la cual se ha denominado Ira Rasgo. La Ira Estado  es definida como un estado o condición emocional psicobiológico, marcado de sentimientos subjetivos, generalmente acompañado de tensión muscular y activación del sistema nervioso autónomo. 

Agresión  Hostil  y  Agresión Instrumental 

Existe una marcada diferencia entre la Agresión hostil y la agresión instrumental, ya que la primera es afectiva o reactiva, es decir, se caracteriza por la presencia de ira, deseos de lastimar a otros e impulsividad. Por el contrario, en la agresión instrumental, depredadora o proactiva,  no hay ira, ni intentos de lastimar a otros y se calculan detenidamente los costos y beneficios de la agresión; la motivación de la agresión es obligar a otros a proveer al agresor de los recursos que desea.

El apoyo para esta distinción proviene de la neurociencia, puesto que se ha  comprobado que existen tres  rutas neuronales en nuestro cerebro que controlan la agresión. El concepto de “agresión hostil” ha dominado los diagnósticos en psiquiatría que intentan relacionar ira y agresión. Ejemplo: la presencia de agresión impulsiva define al “desorden explosivo intermitente”.

El manual DSM-IV no reconoce a la agresión planificada o vengativa como un desorden. El grupo criminal más ligado a la agresión instrumental son los psicópatas, quienes son poco emocionales, actúa sin culpa y tienen pocos lazos interpersonales; sin embargo, a su vez son muy propensos a la ira. 

La ira y el riesgo de cometer delitos 

Como se ha mencionado anteriormente, la ira se ha relacionado con la agresión, la violencia, la respuesta verbal aversiva, los problemas en las relaciones laborales y sociales, la pobre solución de problemas, toma de riesgo, abuso de drogas y problemas de salud entre otros. Los constructos relacionados con la ira y hostilidad, así como con la conducta agresiva, no solo aparecen asociados a determinados trastornos psicológicos y en diversos problemas psicosociales, como lo son el trastorno antisocial de la personalidad o el trastorno negativista desafiante (DSM-IV), sino que también se relacionan con problemas psicosociales tan relevantes en nuestros días como la violencia de género, el acoso laboral o escolar, el deterioro social, problemas académicos, laborales, delitos y problemas legales. (Sanz, Magán y García-Vera, 2006).

Uno de los crímenes más graves, quizá sea el de homicidio. Diversos autores han encontrado que el resentimiento y enojo es clave generadora de asesinatos, asaltos o abusos. Una de las principales causas subyacentes se encuentra el haber sido víctima de rechazos, abuso o maltrato en épocas anteriores, lo cual genera un notable resentimiento. Muchos homicidas han sido víctima de historias abusivas y de abandono. En estos casos el agresor tiene fuertes deseos de herir a otros como forma de disminuir su dolor y sufrimiento que él ha experimentado.

El asalto sexual, abuso o violación es un delito que se encuentra estrechamente vinculado al enojo. De forma parecida a los asesinos seriales, los abusadores experimentan enojo. El enojo es uno de los determinantes principales para este tipo de delito, el otro es el deseo de poder.  Otros estudios han revelado que la violación y otro tipo de abuso sexual se vinculan a otro aspecto central, el deseo revancha o venganza. La violencia doméstica es uno de los delitos que se ve con mayor frecuencia y que se vincula con el problema del enojo. Al igual que los homicidas, las personas que ejercen violencia doméstica, con frecuencia tienen un historial de abusos, rechazos y abandono (DiGiusseppe, 2007).

Las guerras entre diferentes poblados o países y los conflictos entre grupos, como por ejemplo las riñas por temas políticos, religiosos o de las minorías, se vinculan estrechamente al problema del enojo y más específicamente al control y expresión del mismo.

Al tratar con los perpetradores de crímenes violentos o con los agresores y ofensores domésticos surgen varios problemas: pese a tener experiencias intensas y disruptivas de Ira y conductas agresivas, la mayoría de estos pacientes no encajan en una categoría diagnóstica específica, generalmente creen que ellos no ameritan cambiar y culpan mayormente a alguien más de sus problemas.

Emoción de Ira en niños y adolescentes 

Las emociones constituyen uno de los elementos clave para la comprensión de la conducta humana. Todos los teóricos que han abordado su estudio subrayan el valor motivacional, el sentido comunicativo y el efecto adaptativo que las emociones tienen en sus dimensiones medias o moderadas, así como su capacidad perturbadora en sus niveles extremos. La emoción de la Ira no escapa a ello y la etapa de la niñez tampoco (Del Barrio, 2002).

Muchos niños suelen tener un temperamento fuerte, lo cual se acepta como una conducta normal y se puede abordar. La conducta desaparece, en general, cuando se ignora, sin embargo, cuando los estallidos de Ira son demasiado intensos, la agresión que surge en estos casos tiene otra cualidad y se describe como agresión de Ira, que no es lo mismo que la agresividad necesaria para sobrevivir en la vida cotidiana.

Durante la adolescencia, los disparadores de la Ira se vuelven aún más sensibles, haciendo más propensos a los individuos a experimentar Ira. La adolescencia es una época de intensos sentimientos y fuertes cambios en el estado de ánimo, los adolescentes están  en proceso de decidir lo que desean lograr, sus logros forman parte de su identidad y si se ven frustrados en sus intentos, pueden reaccionar con Ira, y sentirse especialmente furiosos. Suelen considerar justificada su Ira y creen que no solo es aceptable vengarse, sino que su obligación es hacerlo. A menudo son intolerantes ante sus propias limitaciones y ante los fracasos de los demás, tienen un gran orgullo personal y contemplan con seriedad cualquier amenaza. Las reacciones más frecuentes son las protestas verbales, el escapismo, las fantasías y la agresión física (Train, 2004).

En cualquiera de las etapas del desarrollo, la Ira es una emoción relevante, puesto que representa el primer paso de la escala hacia la agresión, y ésta se está convirtiendo en una de las preocupaciones primordiales de la conducta infantil en los últimos tiempos. La agresividad como una de las consecuencias negativas de mayor peso relacionadas con la Ira, se produce cuando un individuo ataca sin necesidad, es decir, cuando la situación no exige en modo alguno defenderse. Estas conductas representan un continuo cuya secuencia va desde una emoción (Ira) que pasa por una actitud negativa hacia otros (hostilidad) y que puede desembocar en una acción violenta con consecuencias negativas para otros (agresión) (Del Barrio, 2002).

Lamentablemente la mayoría de los niños no tienen ejemplos positivos sobre qué hacer con su enojo. Muchos de ellos, posee escaso control sobre su enojo, expresándolo de formas poco saludables, y experimentando las consecuencias que esto les acarrea: por otra parte, otros son exageradamente controlados, inhibiendo cualquier expresión vinculada a dicha emoción. Ambas situaciones suelen ser nocivas para la salud (Wright, 2005).

Un niño-adolescente enojado, es algo difícil de sobrellevar, ya que generalmente conduce a dificultades de diferente índole (familiar, escolar, social, legal, etc.). Queda claro que toda persona experimenta enojo alguna vez, sin embargo algunos parecen tener una “bomba de tiempo” a punto de explotar en cualquier momento. Es así como, un niño enojado parece tener también la capacidad de provocar emociones similares en quienes lo rodean. Un adolescente enojado es capaz de moldear las reacciones de otros hacia ellos. Afectado de forma directa al entorno que lo rodea, sea escolar, laboral, social o familiar.

El enojo distorsiona la forma de ver al mundo que nos rodea y la realidad.  En una mente enojada fluyen pensamientos repetitivos, rumiantes que generan un círculo vicioso de enojo. Si se enseñara a los niños y adolescentes a manejar adecuadamente su enojo, desde etapas tempranas de la vida, podrían desarrollarse formas más saludables de expresarlo y por ende nos encaminaríamos hacia una juventud y adultez emocionalmente más equilibrada. 

ALGUNAS INTERVENCIONES EXITOSAS 

Caso 1: Tratamiento Grupal en Foco en una población clínica con Ira de un Centro Especializado en la Aplicación de Medidas para Adolecentes (CEAMA). 

Los objetivos propuestos por Gutiérrez (2011) para este caso fueron, diseñar, evaluar y comparar la utilidad de un tratamiento de Intervención Grupal en Foco (IGF), cognitivo conductual que incidiera sobre los niveles de Ira de dicho grupo, contra los niveles de Ira de un grupo de lista de espera de una muestra clínica con problemas de Ira. Para ello se realizaron entrevistas semiestructuradas para la integración de una Conceptualización de Caso elaborada mediante el Modelo Funcional de Análisis clínico de Casos de Haynes (en Nezu, Maguth, Peacock, & Rirwood, 2004); se emplearon registros semanales sobre los antecedentes, mediaciones cognitivas y consecuentes en relación a la Ira. De la misma forma, se emplearon reportes de conducta de los pacientes y del grupo de lista de espera elaborados por los custodios que describen los episodios de Ira del paciente; lo mismo que una evaluación comparativa entre los nivel de Ira de los sujetos mediante el STAXI-2 (Tobal, Cano y Spielberger, 2001) y el impacto de ésta en el Bienestar Psicológico de los sujetos, medido por medio de la escala BIEPS-J (Casullo, 2002).

Dicho estudio se realizó con 8 sujetos. Los criterios de selección fueron: a) Haber mostrado en los últimos 6 meses conductas disruptivas, b) Haber expresado con sus psicólogos dificultades con la expresión y/o control de la Ira. Posteriormente se realizaron entrevistas semiestructuradas, mediante un guion temático de entrevista con los jóvenes que fueron recomendados para el tratamiento y se seleccionó a aquellos que cumplieran con los siguientes criterios de inclusión: a) Manifestación de dificultades en el control y/o expresión de la Ira; b) Malestar significativo por dichas dificultades; c) Afección en su ámbito familiar, o académico o laboral; d) Deseo de participar voluntariamente; e) Manifestar acuerdo de realizar los registros de reporte de antecedentes, cogniciones y consecuentes de Ira sesión con sesión. De este modo, se procedió a obtener los registros de Faltas y Sanciones de los 8 candidatos y se conformaron dos grupos de 4 adolescentes en cada uno.

A partir de la información recabada se realizaron las Conceptualizaciones de los Casos y posteriormente se diseñó la intervención de acuerdo a las características particulares de cada paciente. Se realizó la IGF, tal y como lo proponen Vanega y Castillo (2009), realizando entre sesiones los registros de Antecedentes, Cogniciones y Consecuentes de la Ira. Se registraron nuevamente los incidentes del registro de Faltas y Sanciones para obtener los datos correspondientes a las fechas durante el período de intervención.

Los análisis post intervención muestran los efectos que la IGF tuvo en la Expresión, Control y Niveles de ira, así como en los niveles de Bienestar Psicológico de los participantes. En cuanto al Control externo se puede ver que en la pre prueba era menor (M=14; P.= 35)  que en la post prueba (M=16; P=55) en el grupo experimental. También puede observarse que en relación al Control  Interno se observa un fuerte incremento entre la pre prueba (M=12.5; P = 55) y la post prueba del mismo grupo (M=19 P= 99).

En relación a la Expresión Externa de la Ira se observa una pre prueba con registros inferiores (M=12.25; P.= 45) a la postprueba (M=13.5; p= 55). En lo que respecta a la Expresión Interna de la Ira se observa una tendencia a la baja, con una preprueba inferio (M=13, P.= 60) a la postprueba (M=11.5, P.=40).

El Índice de Expresión de la Ira (IEI) mostró una disminución notoria, siendo en la preprueba de M=37, P.= 65 y en la post prueba de M=29.5, P.= 35. En relación al Bienestar Psicológico se puede ver un ligero aumento entre la pre prueba (M=34.5) y post prueba (M=35) del grupo experimental.

El tratamiento empleado mostró capacidad para disminuir las conductas y manifestaciones de Ira de los pacientes, así mismo coadyuvo a que lograsen desarrollar un mayor control interno sobre sus pensamientos, rumiaciones, y creencias disparadoras de Ira, así como ayudó a desarrollar estrategias externas para manejar la Ira.  Dichos avances permitieron que los pacientes disminuyeran su expresión interna, pero no fue suficiente para manejar su expresión externa de Ira.  Es por esto que se puede suponer algún factor externo del medio ambiente que mantenga e incluso incremente dicha variable, sin embargo esto tendría que ser revisado mediante otro estudio.

Caso 2: Intervención en Foco usando la Imaginería con una población de niños iracundos en edad escolar. 

Los objetivos propuestos por Vanega (2010) para el presente caso fueron, elaborar, ejecutar y evaluar un programa de intervención terapéutica individual y focalizada que permitiera disminuir los indicadores de Ira disfuncional y el impacto de los episodios iracundos en un grupo de niños en edad escolar. El trabajo se realizó con 9 sujetos, 5 niños y 4 niñas entre 9 y 13 años de edad, los cuales obtuvieron puntuaciones elevadas en el Inventario de Expresión de la Ira Rasgo-Estado (Del Barrio, Spilberger y Aluja, 2005), es decir que obtuvieran registros por encima del percentil 75 para el Rasgo Total de Ira y por debajo del percentil 25 para el Control de Ira Total. Otro criterio de inclusión fue que las declaraciones de padres y maestros revelaran dificultades interpersonales, emocionales, sociales, escolares, familiares, y/o toma de riesgos inapropiados entre otras consecuencias.

La información se obtuvo por medio de tres fuentes principales: el propio sujeto, con quien se realizaron entrevistas, ejercicios de imaginería y registros sobre la frecuencia, intensidad, duración e impacto que los episodios iracundos generaban  en su vida; los padres  y maestros con quienes se realizaron entrevistas y registros semanales. Esta información permitió realizar una adecuada Conceptualización de Caso, paso fundamental para poder realizar una Intervención Terapéutica en Foco, es decir, enfocada en las necesidades particulares de cada sujeto.

Las variables sobre las que se trabajó fueron el Rasgo de Ira Total, el Control de Ira total, frecuencia, intensidad y duración de los episodios iracundos, así como las necesidades encubiertas subyacentes a los episodios iracundos. La intervención clínica se implementó basándose principalmente en la técnica de Imaginería (Lazarus, 1984; Young, 2003).

El centro de interés del presente proyecto estuvo dirigido hacia la intervención y la obtención de resultados individuales, es decir, se centró en la evolución de cada caso a lo largo del proceso y en evaluar la eficacia del tratamiento propuesto. No obstante, después de realizar el análisis de resultados de cada uno de los sujetos que participaron en el proceso, se tomaron algunos datos cuantitativos que permitieran obtener conclusiones grupales. Se realizó un análisis de diferencias a través de la prueba de los rangos con signos, T de Wilcoxon para conocer si existen diferencias entre el puntaje de diagnóstico de la Ira Rasgo Total antes y después de la intervención. Los resultados mostraron que la puntuación antes de la intervención (M=86.44; DE=6.69) fue mayor a la puntuación posterior (M= 47.33; DE= 12.15) (Z= -2.33., p= .008). Para el caso de la variable Control Ira Total, igualmente se encontraron diferencias significativas en etapa previa y posterior a la intervención. Los resultados mostraron que la puntuación antes de la intervención (M= 22.33; DE= 6.91) difiere de la encontrada posterior (M= 52.33; DE= 14.36) (Z= -2.33., p= .008).

La técnica de imaginería demostró ser un recurso útil y económico que permite realizar intervenciones prácticas, adecuadas a la problemática y necesidades de cada paciente, brindando la oportunidad de acceder a las situaciones conflictivas de una forma “virtual o imaginaria”. El trabajo con imágenes cumplió con diversas funciones; en la etapa de diagnóstico permitió que los individuos identificaran sus necesidades subyacentes a los episodios iracundos, así como los disparadores, el impacto que tenía la Ira en sus vidas, etc. Durante la etapa de intervención, facilitó el ataque a los pensamientos, sentimientos y conductas que la persona acostumbraba experimentar y permitió el ensayo de nuevas alternativas. Así en imágenes los sujetos trabajaron y se movilizaron enfrentando situaciones reales e hipotéticas, es decir, encontraron mejores estrategias para las dificultades que enfrentan y las generalizaron a otras posibles situaciones hipotéticas lo cual contribuyó al a prevención de recaídas.

Después del entrenamiento inicial en este tipo de ejercicios, el rol del terapeuta fue mínimo, lo cual podría considerarse una importante ventaja ya que esta intervención apuntó a que los propios individuos aprendieran a controlar su enojo por sí solos, y así puedan generalizar esta habilidad a otras emociones y otros ámbitos.

PROPUESTA DE INTERVENCIÓN 

Luego de la revisión teórica de los trabajos de diferentes autores y de los resultados de los programas de intervención realizados  con sujetos que han sufrido los estragos de la ira, se plantean algunas sugerencias  para el abordaje de la presente problemática. En primer lugar es necesario obtener información profunda de diversas fuentes, que pueden ser los propios sujetos, la familia, amigos, custodios u otras personas cercanas. Es recomendable que esa información sea tanto de tipo cuantitativo (generalmente obtenida por medio de escalas estandarizadas) como cualitativo. Lo cual nos dará la oportunidad de tener información profunda y abundante sobre cada caso.

El primer paso será identificar los disparadores más frecuentes, las formas en que se vive y se manifiesta el enojo, así como el impacto y daño que esté generando en la vida de cada sujeto y su entorno.  En esta etapa se utilizan diferentes técnicas e instrumentos. Las entrevistas semiestructuradas son  una de las herramientas más valiosas para alcanzar este objetivo. De igual manera, los autoregistros y autobservaciones son ampliamente recomendables. En esta misma etapa se recomienda también obtener información de tipo cuantitativo, por medio de algunas escalas ya estandarizadas.

El siguiente paso, es realizar una adecuada Concetualización del Caso, la cual va a variar acorde a los objetivos de la intervención y las necesidades de cada terapeuta. En todo caso, permite tener una visión general y detallada de la situación de cada participante lo cual brinda la posibilidad de intervenir focalizándose en las necesidades de cada sujeto, sin perder de vista el protocolo general establecido para dicha intervención.

Cuando el terapeuta realiza una adecuada Conceptualización de cada caso, estará en condiciones de realizar una intervención terapéutica exitosa, el pasar por alto el paso previo, podría complicar el proceso de intervención.

Para el abordaje de los problemas con la Ira, en poblaciones de adolescentes y jóvenes se ha visto que la técnica de Imaginería puede resultar adecuada. La imaginería es una técnica que guía a la persona paso a paso usando imágenes mentales sobre objetos, personas o situaciones que no están presentes. Es una técnica que vincula la mente y el cuerpo, ya que se le indica a la persona que viva la situación imaginaria, haciendo conciencia de los pensamientos, autoverbalizaciones, sensaciones, las reacciones emocionales y corporales que se van generando. “Son una especie de fotos o videos que nos conecta con un evento” (Cooper y Stollings, 2009). Golden (2003), utiliza esta técnica a la cual le llama ejercicios con un Video Imaginario, para identificar las necesidades que subyacen a los episodios iracundos. En él, la persona manejará su video imaginario pudiendo retroceder, adelantar, fijarse en un punto específico, etc.

Esta técnica se vale de la fantasía para generar hábitos y superar dificultades tales como miedos, ansiedad, depresión, Ira, sentimientos de inferioridad y otras muchas emociones negativas, para las cuales se ha demostrado su efectividad. Con el uso de la imaginación es posible alcanzar muchas realidades que están físicamente ausentes (Lazarus, 1984). Los usos terapéuticos de las imágenes han sido reconocidos de diferentes formas por la mayoría de las ramas de la psicología y la psicoterapia, al igual que en otras áreas, tales como medicina, deportes, pedagogía, negocios y formación de la creatividad entre otros (Glouberman, 1989). Se ha probado también su efectividad en una población de adolescentes Yucatecos con Esquemas Maladaptativos de Abandono- Rechazo durante un proceso de reparentalización (Vanega y Castillo,  2009).

El proceso de intervención puede variar en extensión, no obstante se recomienda que cumpla con las etapas de ilustración o explicación del modelo, intervención propiamente dicha, generalización de los resultados obtenidos y la prevención de recaídas. El seguimiento de los sujetos después de cierto tiempo de la intervención, también podría ser recomendable.

Sin lugar a dudas, el problema de la Ira y todo lo que ésta acarrea es algo serio. Las dificultades que genera tanto para los sujetos como para los diversos grupos y la sociedad en general son muchos. Una de las consecuencias más desfavorables quizá sean las relacionadas con los delitos, de los cuales pueden derivarse situaciones que generen daño y altos costos para muchas personas.  El trabajo con Intervención Grupal en Foco (IGF), otorga las ventajas de acceder a los sujetos de forma grupal, lo cual ahorra recursos económicos, personales, de tiempo, etc. Al mismo tiempo se beneficia, de la retroalimentación y opiniones que los miembros del grupo puedan emitir a cada sujeto, enriqueciendo el proceso. Al ser una intervención en Foco, permite tratar a cada miembro del grupo como un ser individual, con sus particularidades y necesidades específicas, evitando que éste “pierda la identidad” dentro de un grupo.

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Vanega Romero, Sally,Castillo Ayuso, Ricardo y Dzib Aguilar, José Paulino: "Intervención grupal en foco mediante imaginería en niños/adolescentes con dificultades en el manejo de la ira" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, noviembre 2013, en http://atlante.eumed.net/imagineria-ira/

Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.