GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO UNIVERSITARIO CON UNA VISIÓN DE LA ESCUELA RURAL COMO CENTRO CULTURAL DE LA COMUNIDAD

Resumen
Titulo: Gestión del conocimiento universitario con una visión de la escuela rural como centro cultural de la comunidad. Objetivo: Analizar como la Gestión del conocimiento universitario contribuye a la visión de la escuela rural como centro cultural con la participación, dinámica, activa y voluntaria de las personas de la comunidad y el Instructor de Arte como agente de desarrollo en el contexto rural. Contenidos: Acciones socioculturales de la escuela para el desarrollo de una cultura general integral, Gestión del conocimiento universitario ruta para el Instructor de Arte como agente de desarrollo en el contexto rural y el taller, forma organizativa docente con apoyo de la gestión del conocimiento universitario. Aportes: La escuela rural vista en la gestión del conocimiento universitario es una institución cultural que tiene el encargo social de formar y desarrollar al individuo del medio rural desde el punto de vista intelectual, moral, estético, ideológico y físico, combinando a todos los sujetos que intervienen en el proceso educativo y particularmente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, cuyo contenido es precisamente la cultura. Las acciones socioculturales que se programan en la escuela rural cubana, se realizan a partir de objetivos concretos, sobre el desarrollo de una cultura general integral. La Gestión del conocimiento universitario es una ruta para el Instructor de Arte como agente de desarrollo en el contexto rural, El taller es la forma organizativa docente que por sus peculiaridades privilegia los procesos educativo-culturales.
Palabras clave: Gestión, conocimiento, universitario, escuela rural, centro cultural, comunidad, instructor de arte, taller.

Introducción

La escuela como institución cultural debe contribuir con acciones socioculturales a promover de manera más directa, la educación por lo bello, útil, desarrollar un pensamiento para conocer y asimilar toda la cultura que rodea al individuo que se desarrolla en el medio rural y transformarla para beneficio individual, colectivo y social;  lo que posibilita el desarrollo de una cultura general integral sustentada en la identidad rural; constituyendo esa la visión de la escuela rural como centro cultural de la comunidad centrada en la gestión del conocimiento universitario. (Manes, León, E. 2009)

Diferentes estudiosos del tema reconocen a la escuela como una institución social; otros agregan que además es una institución cultural y existe un grupo que unen ambos criterios. (Rico Montero, P. 2005)

Consideran los autores que para comprender las acciones socioculturales de la escuela rural  como institución cultural, para el desarrollo de una cultura general integral sustentada en la identidad rural; es oportuno el estudio de criterios como el que emite el Centro cultural Félix Varela,  en su diccionario de términos de Bioética, que define a la institución cultural como comunidades de estudio y de acrecentamiento del saber y no solo de enseñanza con la misión de ayudar a la transformación personal de sus miembros.

En esta dirección la escuela rural  vista en la gestión del conocimiento universitario es una institución cultural que tiene el encargo social de formar y desarrollar al individuo del medio rural desde el punto de vista intelectual, moral, estético, ideológico y físico, combinando  a todos los sujetos que intervienen en el proceso educativo y particularmente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, cuyo contenido es precisamente la cultura. (Rico Montero, P. 2005)

La escuela rural cubana, es entendida en la actualidad como una institución cultural, que también es definida como proyecto sociocultural, ya que está en condiciones de asumir  la metodología del trabajo de promoción cultural como estrategia a desarrollar para que se convierta en el centro cultural de su comunidad, con la activa participación de los docentes y de las figuras del Instructor de Arte y el Promotor Cultural como agentes dinamizadores del cambio en el Consejo Popular. (Rodríguez Núñez,  M.2010)

La promoción sociocultural vista en la gestión del conocimiento universitario y en la dirección de este articulo, es entendida como un conjunto de acciones en sistema, para poner en contacto al individuo del medio rural con las diferentes manifestaciones de la cultura, para el progreso de ambos, dentro de las cuales se incluye la animación sociocultural que está encargada de incentivar a la población en el hecho cultural para crear con su sistematización espacios de acciones socioculturales, donde la escuela entra a jugar un rol muy importante como centro cultural de esa comunidad, a lo que se suma la visión de la gestión del conocimiento universitario sobre la escuela como Institución cultural. (Segura, B. 2009)

Acciones socioculturales de la escuela para el desarrollo de una cultura general integral

Las acciones socioculturales que se  programan en la escuela rural cubana, se realizan a partir de  objetivos concretos, los que se complementan con la participación, dinámica, activa y voluntaria de las personas de la comunidad y la perspectiva de la gestión del conocimiento universitario sobre  el desarrollo de una cultura general integral

Las mismas se proyectan con contenidos muy diversos, pueden agruparse por su forma en actividades de formación, difusión, artísticas, lúdicas, apreciación y creación; entre otras.

Las actividades de formación brindan conocimiento, desarrollan habilidades y forman valores. Pueden realizarse dentro y fuera de la escuela rural y a través de charlas, conferencias, mesas redondas, talleres, conversatorios; que al coordinarse con otras instituciones culturales del municipio como la Casa de cultura, Galería, Bibliotecas, Museos, propician y fortalecen la relación escuela-comunidad con los centros culturales. Ejemplo de estas actividades son la venta y presentación de libros, exposiciones de pintura y dibujo, presentación de aficionados, entre otras. (Segura, B. 2009)

La formación de la conciencia estética es también considerad una actividad formativa, la misma se puede realizar a través de la clase, si la misma se desarrolla con el objetivo centrado en el alumno, contribuyendo a la unidad de lo instructivo y lo educativo, los contenidos actualizados a la par de los adelantos científicos y técnicos, contextualizados y significativos, mediante métodos productivos que propicien el protagonismo estudiantil, la reflexión , el debate y el intercambio; entonces puede considerarse un hecho cultural, ya que posibilita el enriquecimiento de la cultura  y la identidad. (Núñez, M. 2012)

Las actividades de difusión favorecen la divulgación de la cultura patrimonial fundamentalmente, aunque influyen las expresiones culturales más recientes que ocurren en la comunidad, se sustentan en los nuevos acontecimientos científicos, políticos sociales y artísticos, entre otros que difunden el quehacer cultural de la escuela rural y su entorno.

En el área rural el escolar y su familia no puede disfrutar de visitas a museos,  escenarios artísticos, científico-técnicos,  galerías de artes, cine, salas de video. La difusión se apoya entonces en las tecnologías educativas y permite el conocimiento a través de los software educativos, videos, películas, lecturas, observación de fotografías y laminarios, entre otras vías; que permiten se puede investigar y comentar temas de Ciencias Naturales, historia local y de determinadas temática como la vida de José Martí,  que hace que un escolar del medio rural no tenga que viajar a calle Paula de La  Habana Vieja para ver la casita donde nació el héroe nacional de Cuba, es entonces que la  gestión del conocimiento universitario entra a jugar un papel determinante por los aportes que puede ofrecer a la entrad sociocultural de la escuela rural como centro generador de una cultura integral para los alumnos, su familia y la comunidad . (Núñez, M. 2012)

Las actividades artísticas se realizan por personas que sin ser profesionales, necesitan y pueden expresarse en el lenguaje propio en las diferentes manifestaciones artísticas, a través del teatro, la danza, la música, artes plásticas o la literatura.

En las escuelas rurales estas actividades pueden y deben incorporar a todos los escolares, trabajadores, padres y vecinos aficionados al arte, ahora en mejores condiciones porque contamos con el trabajo profesional de los Instructores de Arte y del Promotor Cultural, los que introducen áreas de efectivo conocimiento, mueven voluntades y hacen del espacio un baluarte de la escuela rural como centro cultural de la comunidad.

Ejemplo de estos resultados se manifiestan en los festivales de aficionados al arte, donde incluyen todas las manifestaciones y posibilitan la participación de la comunidad junto a los escolares, evento que se generaliza en cada espacio rural, centrado en la escuela y la la gestión del conocimiento universitario.

La escuela rural es considerada actualmente una institución cultural porque propicia espacios para la creación, la preservación, la difusión y el disfrute del arte y la  cultura con énfasis en la identidad.

La Gestión del conocimiento universitario ruta para el Instructor de Arte como agente de desarrollo en el contexto rural

El Instructor de Arte es un profesional de la cultura y la educación,  cuyo encargo social es el desarrollo de procesos de apreciación, creación y promoción del arte y de la literatura en la población, y es por consiguiente, un agente de desarrollo sociocultural activo.

La modalidad cubana de formación del Instructor de Arte como un profesional de la cultura y la educación, surgió como reclamo imprescindible de la democratización cultural en las condiciones de las transformaciones sociales revolucionarias, las que priorizan el medio rural. (Núñez González, M. R. 2012)

En Cuba, desde sus inicios, la profesión del Instructor de Arte estuvo pensada desde la perspectiva de un cambio social necesario, imprescindible en el logro del propósito fundamental para que el arte y la cultura sean patrimonio real del pueblo para el enriquecimiento de la vida cultural, su disfrute y crecimiento espiritual.

El Instructor de Arte con competencias como creador, promotor y educador debe poseer no sólo un sólido nivel técnico artístico en su especialidad, sino además una marcada vocación por el trabajo sociocultural,  ya que debe ser capaz de incitar a la acción, impulsar, estimular y orientar intereses y aficiones, propiciar el diálogo entre las personas y  contribuir al  fortalecimiento de sus sentidos de pertenencia e identidad cultural local y nacional y  aportar a su florecimiento espiritual y elevación de calidad de vida.

En la experiencia cubana, las esferas de actuación del Instructor de Arte han sido y son todas las instituciones o espacios para el trabajo cultural comunitario.

Los primeros instructores de arte en Cuba actuaron de manera priorizada en granjas, cooperativas agrícolas, comunidades campesinas en general, escuelas y grandes centros laborales urbanos.

En la actualidad, además de la Casa de Cultura, esfera de actuación fundamental para los instructores de arte, la constituyen los centros docentes de todos los tipos y niveles de enseñanza.

La Gestión del conocimiento universitario es una ruta para el Instructor de Arte como agente de desarrollo en el contexto rural, ejerce una función artístico-pedagógica en la comunidad ya que estimula, promueve y desarrolla procesos participativos a partir de las manifestaciones artísticas y literarias en función de la educación de la ciudadanía, con una perspectiva amplia y flexible atendiendo a la diversidad tanto de las personas con las que interactúa como de las formas en que se organizan los procesos culturales comunitarios.

El Instructor de Arte desde la gestión del conocimiento universitario estimula, promueve y educa la capacidad de apreciación del arte y la literatura en todas sus manifestaciones, y consecuentemente reconoce, valora y orienta aptitudes y posibilidades para la práctica de todas las manifestaciones artísticas y literarias.

Además estimula, promueve y educa el gusto estético de la población, forma públicos con la participación activa de la población en sus procesos culturales,  trabaja por la identificación, preservación y promoción del patrimonio cultural inmaterial y de la cultura popular y tradicional a partir del respeto a las identidades locales y  la diversidad de sus expresiones y procesos creativos.

Por otra parte, el Instructor de Arte, en tanto especialista de una manifestación, estimula, promueve y orienta procesos de creación en su especialidad, y atiende a los artistas y escritores aficionados.

Por ello, en cualquier esfera de actuación, la función fundamental del Instructor de Arte es el desarrollo de acciones de apreciación de todas las manifestaciones artísticas y literarias, el desarrollo de talleres de apreciación y de creación en su especialidad, y la atención a los artistas y escritores aficionados. (Núñez González, M. R. 2012)

El Instructor de Arte en cualquier esfera de actuación trabaja en coordinación con  los Promotores Culturales; ambas figuras estimulan, promueven y desarrollan procesos de apreciación en todas las manifestaciones artísticas; reconocen, valoran, orientan aptitudes y posibilidades para la práctica de todas las manifestaciones artísticas, participan en el diseño e implementación de proyectos comunitarios y en investigaciones socioculturales.

Además ambos estimulan, promueven y desarrollan procesos de creación artística en su especialidad, preparan y desarrollan acciones docentes, tales como: cursos, talleres, adiestramientos, conferencias y seminarios, para la apreciación de todas las manifestaciones artísticas y para lo relacionado con la apreciación y la práctica de la creación artística en su manifestación con apoyo de la  gestión del conocimiento universitario,  que favorece los procesos educativo-culturales en el desempeño profesional del Instructor de Arte.

También trabajan por la identificación, preservación y promoción de la Cultura Popular Tradicional a partir del respeto a las identidades locales y a la diversidad de sus expresiones y procesos creativos; forman, orientan, asesoran y superan técnicamente a multiplicadores para el trabajo de sus manifestaciones. (Núñez González, M. R. 2012)

Lo referido al desempeño profesional del Instructor de Arte en centros docentes  de todos los tipos y niveles de enseñanza se contiene en el Acuerdo de Trabajo entre el Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura y la Unión de Jóvenes  Comunistas que sustituye a la Carta Circular Conjunta del año 2004.

El Instructor de Arte es un profesional que se desenvuelve en diferentes contextos de actuación y utiliza las manifestaciones artísticas y literarias en función de la educación de la ciudadanía. En este sentido debe concebir el trabajo con una perspectiva amplia y flexible atendiendo a la diversidad  tanto de las personas con las que interactúa como de las formas en que se organizan los procesos culturales.

El taller: forma organizativa docente con apoyo de la  gestión del conocimiento universitario

El taller una forma organizativa docente con apoyo de la  gestión del conocimiento universitario que privilegia los procesos educativo-culturales en el desempeño profesional del Instructor de Arte, que interactúa sistemáticamente  con lo más valioso de la creación artística local y con los valores culturales tradicionales representativos del territorio como vía de enriquecimiento de su trabajo-técnico artístico y metodológico  atiende procesos culturales que se generan de manera espontánea en las comunidades rurales, así como problemáticas priorizadas en el diagnóstico sociocultural territorial, como vía para garantizar acciones de impacto social y obstaculizar la presencia de opciones de pobre factura artística y cultural por lo que la gestión del conocimiento universitario le suma elementos de contenidos y práctica educativa de marcado interés. (Álvarez, Carlos.2010)

El taller es la forma organizativa docente que por sus peculiaridades privilegia los procesos educativo-culturales como instrumento idóneo para el desempeño profesional del Instructor de Arte; es una de las formas de organización práctica y desarrolladora del proceso de enseñanza – aprendizaje que más flexibilidad y riqueza ofrece. Se caracteriza por ser un espacio interactivo, de construcción conjunta, en el que se combinan la teoría y la práctica y desarrollan capacidades y habilidades en un clima abierto, de confianza y libertad compartidas, de plena participación. Tiene como fin la elaboración de un producto evidente o sesiones de entrenamiento. Es un espacio para la elaboración en el grupo,  en el que se estimula la realización individual y colectiva, y se refuerza la formación en valores a través del intercambio de saberes y de la expresión de las formas de sentir, pensar, decir y hacer de los participantes.

En correspondencia con las características del proceso educativo- instructivo-cultural en cuestión y de los objetivos a lograr por el Instructor de Arte, los talleres  podrán   tener dos modalidades:

  • Apreciación: instrumento idóneo para el desarrollo de procesos de apreciación en las manifestaciones artísticas y literarias.
  • Creación: instrumento idóneo para el desarrollo de procesos de creación artística tanto con la población en general como con los aficionados al arte y a la literatura.

El taller se realizaran en una de las dos modalidades, el Instructor de Arte no puede olvidar que en las manifestaciones artísticas y literarias los procesos de apreciación y de creación se integran, interactúan y complementan mutuamente, lo que resulta fundamental para la concepción y planificación de esa forma de organización docente, en general y para el trabajo con  determinadas edades en particular. (Álvarez, Carlos.2010)

La realización de talleres de las manifestaciones artísticas y literarias en cualquiera de sus modalidades exige del Instructor de Arte el dominio de conocimientos y el desarrollo de habilidades específicas referidas a:
1. Diagnóstico del entorno o contexto sociocultural de desempeño y las personas con las  que interactúa.

  • Elaboración y/o adecuación de programas.
  • Dosificación de contenidos.
  • Peculiaridades del trabajo grupal.
  • Comunicación para la interacción con los participantes y la coordinación de la actividad conjunta.
  • Planificación de talleres

2. La realización de talleres de las manifestaciones artísticas y literarias en cualquiera de sus modalidades considera los siguientes momentos:

  • Auto/preparación: Contempla el dominio de los contenidos de su especialidad y en particular del tema o  temas a abordar, el dominio del programa o programas, dosificaciones y otros documentos normativos así como materiales de consulta y/o apoyo que faciliten la preparación y la posterior ejecución del taller.

De igual manera  contempla el dominio de los aspectos internos y externos de la forma de organización del proceso enseñanza aprendizaje y de la interrelación que existe entre:
objetivos, contenidos, métodos y procedimientos, medios de enseñanza aprendizaje, evaluación.

  • Planificación que consiste en organizar la concepción pensada del taller en tres momentos esenciales:
    1. Inicial o de introducción, que crea las bases del clima de trabajo adecuado, estimula las expectativas y motiva la participación de los talleristas. Incluye la presentación del tema y la orientación hacia el objetivo en el momento más apropiado para ello.
    2. Central o de desarrollo, aborda el contenido mediante métodos productivos, apoyado en los medios de enseñanza aprendizaje. Se concreta mediante la realización de las actividades planificadas para realizar por el instructor (en tanto coordinador, promotor y facilitador) y por los talleristas, para el logro de los objetivos propuestos. La naturaleza de estas actividades requiere del control y la evaluación inmediata y permanente tanto del proceso de su ejecución como de sus resultados parciales.
      Es fundamental concebir y planificar este momento de desarrollo teniendo en cuenta que siempre será  variable y flexible ya que la dialéctica del taller, las dinámicas grupales y la constante evaluación conjunta puede llevar a modificaciones no sólo en el orden y la secuencia de las actividades sino en cualquier aspecto o elemento componente de la planificación inicial.
    3. Final o  de cierre, conlleva la evaluación final donde lo fundamental es la valoración consensuada tanto de las expectativas de los participantes como del modo y grado del logro de los objetivos propuestos para el taller, de su proceso de trabajo  y de sus resultados, así como de otros logros si los hubiese.

En correspondencia con todos los aspectos referidos anteriormente la planificación también incluye la determinación de la duración del taller.
Actualmente en las escuelas  rurales se ha dispuesto de 45 minutos como tiempo oficial asignado en el horario escolar. En la realidad concreta de estos centros, los instructores pueden conciliar otros horarios y ampliar el margen temporal del taller. (Álvarez, Carlos.2010)

El Instructor de Arte, una vez culminado el taller, debe hacer una valoración profunda de todo el proceso de trabajo y de sus resultados, de manera tal que la reflexión sobre esa práctica contribuya al perfeccionamiento de su desempeño profesional.

Independientemente de las múltiples variantes que pueda asumir el formato de presentación, los aspectos formales básicos que deben ser enunciados para todo taller son los siguientes:

Taller: Es el enunciado de la forma de organización Taller

Tema: Se selecciona en correspondencia con la manifestación y los objetivos.

Objetivos: Se escriben con claridad, en función de los aprendizajes que deben alcanzar los participantes. Deben expresar de manera sencilla el qué,  el cómo  y el para qué. Un objetivo correctamente enunciado modela el resultado esperado.

Métodos: En el taller se privilegian los métodos productivos entre los que se encuentran, por ejemplo: elaboración conjunta; trabajo independiente; productivo;  creativo; debate; reflexión, intercambio. Medios de enseñanza aprendizaje Se escriben los medios a utilizar.

Evaluación: Se escriben los momentos fundamentales del proceso continuo en el que se toman en cuenta tanto los elementos que intervienen en los procesos de apreciación y de creación en sus múltiples interacciones como sus resultados parciales y finales.

Actividades: Se describen las actividades a desarrollar por los talleristas y por el  instructor.

En el caso de este profesional de la educación, debe vincular su quehacer con el promotor cultural, ya que es esencial el desarrollo de la promoción sociocultural, para que los objetivos de convertir a la escuela rural en el centro cultural de mayor importancia en la comunidad rural sean cumplidos.

La promoción cultural se realiza cuando:

• Se propicia un proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador, considerando la clase como un hecho cultural, que debe trascender fuera de ese contexto y dejar huellas en lo extra docente y escolar, llegando a la familia y la comunidad.

• Se defiende nuestra identidad cultural como esencia ideológica de su profesión, trasmitiendo a partir de los contenidos valores en los que se sustenta el sector rural, comprendiendo que es la tierra la que produce los bienes al hombre y por tanto su sustento.

• Se incorpora al diagnóstico las necesidades e intereses culturales de los escolares, su familia y la comunidad para ayudar a resolverlas con el concurso de otras instituciones culturales y organizaciones dela comunidad, con la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y otras.

• Se da a conocer el resultado de las investigaciones en charlas, conferencias u otras actividades de carácter formativo, que expresen los indicadores para declarar a la escuela rural como centro cultural.

• Sí se puede expresarse en algún lenguaje artístico o es un conocedor del lenguaje artístico en algunas de sus manifestaciones, lo que le permite ser un espectador culto.

• se propicia la participación de sus escolares y la familia en la vida cultural de la comunidad divulgando los hechos culturales más significativos.

• Se orienta a los sujetos de su contexto de actuación profesional hacia el empleo culto del tiempo libre.

• Se expresa en su modo de actuación profesional un rango estético.

Es de consideración de la autora que la relación ciencia, desarrollo social y cultura desde una mirada a la escuela rural y los actores sociales Instructor de Arte y Promotor Cultural son elementos a considerar de suma trascendencia para que la escuela rural  sea declarada como institución cultural encargada del proceso de instrucción y educación, definiendo en ese proceso los elementos que caracterizan a una persona culta, cuestión que debe ser  incluida en las acciones socioculturales para contribuir al desarrollo de una cultura general integral sustentada en la identidad rural. (Núñez González, M. R. 2012)

Este movimiento fortalece la formación en las instituciones docentes rurales, de personalidades cultas, sin importar el medio en que se desarrollan, ya que se garantiza la equidad para el logro de sentimientos  esencialmente humanistas, conocedores de nuestras tradiciones independentistas y antimperialistas, bases de nuestra cultura política y que se reconozcan en las diversas manifestaciones artísticas una de las más altas expresiones humanas, en sus estrechas relaciones con el resto de las manifestaciones de la cultura cubana y universal, fundamentadas en el desarrollo científico y técnico.

Conclusiones

Se reconoce que la ciencia y la cultura influyen en la identidad rural de la escuela como centro cultural de la comunidad.

Es necesario el  rol de la escuela primaria rural como institución cultural, en la que se define a las figuras Instructor de Arte y Promotor cultural; como entes directos para aplicar acciones socioculturales, que contribuyen al  desarrollo integral de la personalidad de los escolares y a una cultura general integral fundamentada en la identidad, con la participación de la familia y la comunidad.

Las reflexiones en torno a la relación actual entre ciencia, desarrollo social y cultura, desde una mirada a la escuela rural y los actores sociales instructor de arete y promotor cultural en el contexto de la comunidad rural, permitieron estudiar el tema y conocer las posiciones actuales respecto al mismo.

El análisis desde la óptica de la escuela primaria rural  como institución cultural encargada del proceso de instrucción y educación de los elementos que caracterizan a una persona culta, posibilitó su comprensión y asimilación para  fundamentar las posiciones de la autora.

La comprensión de las acciones socioculturales de la escuela primaria rural  como institución cultural, contribuyen al desarrollo de una cultura general integral sustentada en la identidad rural, desde el accionar armónico entre la institución docente y la comunidad.

El análisis de las funciones del Instructor de Arte, como agente de desarrollo sociocultural activo en el contexto rural, y su necesaria relación con el promotor cultural como profesionales de la cultura y la educación, permitió estrechar lazos de trabajo y de intereses en la aplicación de la ciencia y la tecnología on un marcado fin social.

Al constatar que el taller es la forma organizativa docente que privilegia los procesos educativo-culturales, en el desempeño profesional del Instructor de Arte, se logra que la escuela primaria rural sea el centro cultural de la comunidad, insertando a esta en un proceso de instrucción y educación desarrollador y científico técnico.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Núñez González, Maria Rosa,Fernández Morera, María Esther y González Reyes, Juan Carlos: "Gestión del conocimiento universitario con una visión de la escuela rural como centro cultural de la comunidad" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, marzo 2014, en http://atlante.eumed.net/escuela-rural/

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