LA CULTURA CIENTÍFICO TECNOLÓGICA FRENTE A LOS IMPACTOS Y LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL. EL CASO DE LA ESCUELA SUPERIOR POLITÉCNICA DE CHIMBORAZO

RESUMEN

Educar a las actuales y futuras generaciones para el arte de vivir en armonía con la naturaleza y distribuir de forma justa los recursos entre todos los seres humanos es primordial en el siglo actual. Esta visión que ha sido pionera entre los movimientos alternativos al modelo de crecimiento económico ilimitado y al mantenimiento de enormes brechas entre ricos y pobres, hoy se convierte en la base para proponer acciones de enfrentamiento a los impactos de la contaminación ambiental en el mundo entero, específicamente en la ciudad de Riobamba en una de sus universidades públicas, la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH).

Este artículo está basado en la importancia de la concientización sobre la cultura ecológica que el mundo actual debe adquirir y se debe expandir debido a las dificultades ambientales que han venido surgiendo a lo largo de los años; además proporcionar una percepción correcta de los problemas existentes y fomentar las necesarias actitudes y comportamientos tanto en los trabajadores y estudiantes de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) como universidad pública de la ciudad de Riobamba, Ecuador y como organismo de educación a generaciones futuras que será la nueva generación con una cultura ecológica.

Por los motivos expuestos, el presente trabajo tiene como objetivo general contribuir a la creación de una cultura científica en los trabajadores y estudiantes de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), para el enfrentamiento a los impactos de la contaminación ambiental en la ciudad de Riobamba, Ecuador.
ABSTRACT

Educating current and future generations to the art of living in harmony with nature and distributing resources justly among all humans is a priority in this century. This vision has been a pioneer among alternative movements to the unlimited economic growing model and to the maintenance of huge gaps between rich and poor. Nowadays, it becomes the basis for proposing actions to fight against the environmental pollution impacts in the Riobamba city, particularly the Higher Polytechnic School of Chimborazo.
This article is based on the importance of ecological culture awareness that people of world around should currently acquire; moreover, it provides an accurate perception of the problems and promotes necessary attitudes and behaviors among workers and students of the Higher Polytechnic School of Chimborazo. So this paper has as a general objective to contribute to a scientific culture formation among workers and students of the Higher Polytechnic School of Chimborazo in order to face the environmental pollution impacts in the Riobamba city, Ecuador.
PALABRAS CLAVE:
Cultura – Sostenibilidad – Desarrollo – Ambiente – Educación
Culture – Sustainabilit – Development – Environment – Education

INTRODUCCIÓN

 

Vivimos una situación de peligro constante y emergencia mundial, marcada por varios problemas estrechamente relacionados con el descuido del ambiente: la contaminación, la degradación de los ecosistemas, el agotamiento de los recursos naturales, el crecimiento incontrolado de la población mundial conjuntamente con su poca o nula cultura ambiental, los desequilibrios insostenibles, los conflictos destructivos, la pérdida de diversidad biológica y cultural por falta de precauciones ambientales, todo lo cual ha provocado que la sociedad no garantice su propio derecho al buen vivir.

 

El ambiente es el resultado de un conjunto de procesos socio culturales, políticos, tecnológicos y económicos que genera la sociedad en función del medio en el que habita, produce y consume. Esta dinámica estaría condicionada por una racionalidad social, es decir, una idea de mundo que guie los intereses de la sociedad, basada en valores, saberes y comportamientos que certifiquen los procesos de desarrollo y la relación entre el ser humano y su hábitat.

 

En busca de mejorar su calidad de vida el hombre ha intervenido y modificado el ambiente, ya que este ha sido considerado como una fuente casi ilimitada de recursos económicos y un conveniente receptor gratuito de los desperdicios que resultan de las actividades de producción y servicios[1]. Sin embargo, García – Marcote[2] declara que en el pasado solo se hacía referencia como  costo de los productos a materias primas, recursos humanos y financieros, sin considerar los costos impuestos al ambiente (costo de estudios de impacto ambiental o las medidas de mitigación frente a los impactos ambientales generados por las actividades de producción, entre otros), los cuales han tomado protagonismo relevante y son considerados de gran importancia en la actualidad.

 

Por los motivos expuestos, el presente trabajo tiene como objetivo general contribuir a la creación de una cultura científica ambiental en los estudiantes, trabajadores, docentes y autoridades para medir el impacto y la sostenibilidad ambiental en las zonas rurales de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH).

 

Es preciso, por ello, asumir que la investigación que se desarrollará en el presente doctorado es un compromiso para que las universidades y la ciudadanía en general, preste constante atención a la situación ecológica del mundo actual con el fin de proporcionar una percepción correcta de los problemas y fomentar las necesarias actitudes y comportamientos en los estudiantes, trabajadores, docentes y autoridades; a partir de la existencia de políticas, reglamentaciones, lineamientos generales para el Ecuador, en esta investigación se logra diseñar un sistema de indicadores específicos que  permiten  lograr que la ESPOCH pueda llegar a un modelo de excelencia en gestión ambiental posible de replicar en otras universidades de condiciones similares y que sirva de referencia en la gestión medioambiental del Ecuador y otras partes del mundo.

 

Con esta perspectiva se podrá lograr un ambiente adecuado, donde la sociedad pueda desenvolverse de manera sana, cumpliendo el objetivo No.7 del Plan Nacional del Buen Vivir[3].

 

DESARROLLO

 

INTERRELACIONES ENTRE CULTURA CIENTÍFICO TECNOLÓGICA Y CULTURA AMBIENTAL

La cultura es conocimiento socialmente adquirido, socialmente compartido y trasmitido. El método científico es una adquisición de la cultura; como forma de conocimiento puede y debe estar al alcance de una proporción cada vez mayor de los seres humanos, algún día de todos[4].

Una definición de ciencia que, en alguna medida, resuma la diversidad de sus aspectos relevantes es la que ofrecen Marx y Kröber, citada por el Dr. Jorge Nuñez Jover: “Entendemos la ciencia no sólo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías, hipótesis, etc., sino también, simultáneamente, como una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. Aún más, la ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales, con las necesidades y las posibilidades de la sociedad dada[5]“.

Thomas Kuhn explicaba cómo la llamada “ciencia normal”  funciona dentro del contexto de un conjunto de ideas compartidas por una comunidad científica -los “paradigmas”-, y cómo la acumulación de anomalías no previstas por estos, va condicionando la sustitución de los mismos. La sensibilidad de las comunidades científicas a los problemas posibles, el sistema de valores que les da importancia, la capacidad de percepción y reacción a las anomalías, la elección entre paradigmas en competencia, son fenómenos culturales complejos, que no son susceptibles de análisis con los propios criterios de la ciencia normal[6].

La tecnología, por tanto, no es autónoma en un doble sentido: por un lado, no se desarrolla con autonomía respecto a fuerzas y factores sociales, y, por otro, no es segregable del sociosistema en que se integra y sobre el que actúa (como elemento que es del mismo, su aplicación a otros diferentes puede acarrear problemas y efectos imprevistos). La tecnología forma una parte integral de su sociosistema, contribuye a conformarlo y es configurada por él. No puede, por tanto, ser evaluada independientemente del sociosistema que la produce y sufre sus efectos[7].

La sociedad contemporánea está sometida a numerosos impactos por la tecnociencia: impactos económicos, culturales y de estos órdenes. Muchas personas se dedican a la tecnociencia[8] y prácticamente todos los ciudadanos del planeta experimentan sus efectos. Sin embargo en relación con ciencia y tecnología, con frecuencia manejamos conceptos que difícilmente dan cuenta de la naturaleza social de ambas. Modificarlos, enriquecer nuestra visión social de la tecnociencia, parece ser una obligación de los sistemas educativos formales e informales.

 

La globalización económica, a partir la segunda mitad del siglo XX, hace que los procesos productivos en el ámbito mundial estén estandarizados y empiecen a cobrar relevancia. Así empezó a manifestarse la carencia de contar con controles ambientales, existiendo la imperiosa necesidad de culturizar a los seres humanos en este tema, el cual tiene sus antecedentes en las declaraciones finales de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano desarrollada en Estocolmo en junio de 1972.  Esta convocatoria de la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) para discutir sobre problemas ambientales nació como una necesidad socio política, más no como una necesidad de vida. Con el paso del tiempo esta situación se convirtió en un problema socio ambiental frente a la necesidad de los países industrializados con su respectiva tecnología, en los que la emergencia de diversos movimientos contraculturales[9] cuestionaron los fundamentos economicistas y las consecuencias generadas tanto sociales, económicas, ecológicas y políticas del modo de producción capitalista y de la guerra fría. Desde los orígenes de la revolución industrial, el paradigma desarrollista y la racionalidad científica tecnológica aplicada a la producción, a la distribución y las pautas de consumo, habían ocasionado severas transformaciones cualitativas y cuantitativas en la calidad ambiental e influían directamente en la vida de la población de los países desarrollados. Es así como empieza a relacionarse la cultura científico tecnológica y la cultura ambiental.

 

Las expresiones de la crisis socio ambiental que ya se vivían; se visualizaban y palpaban de diversas maneras, como la contaminación, la degradación de los ecosistemas, el agotamiento de recursos naturales, el crecimiento incontrolado de la población mundial conjuntamente con su poca o nula cultura ambiental, los desequilibrios insostenibles, los conflictos destructivos, la pérdida de diversidad biológica y cultural por falta de precauciones ambientales, ha provocado que la sociedad no garantice su propio derecho al buen vivir.

 

Frente a todos estos problemas ambientales y como respuesta a estas imperiosas necesidades, en el año 1996 se emiten las primeras normas de la serie ISO 14000[10], las cuales verifican si la política es cumplida e implementada satisfactoriamente para la minimización de impactos ambientales.

 

Actualmente muchos sectores de la sociedad reconocen la imperiosa necesidad de proteger el medio ambiente, los recursos naturales y prevenir la contaminación, tratando de minimizar los impactos ambientales negativos y potenciar los positivos; a pesar de ello la problemática ambiental día a día se ha ido agudizando a nivel mundial.

 

La contaminación ambiental es uno de los principales problemas de la sociedad contemporánea, puesto que no conoce fronteras ni diferencias entre países desarrollados y subdesarrollados, simplemente afecta a todo el planeta. La mayoría de la sociedad percibe ese carácter global de la contaminación; por eso es considerado el problema principal de este siglo en el planeta. Por este motivo, la acción política-social es necesaria, sumamente urgente para hacer posible un futuro sustentable y contribuir a resolver los graves problemas que afectan a la humanidad.

 

Según ponen de manifiesto reiteradamente los expertos, todo ello se traduce en una grave destrucción de ecosistemas[11] y pérdidas de biodiversidad. Hechos como éstos han llevado a exigir la aplicación sistemática del principio de precaución[12], que prohíbe la aplicación apresurada de una tecnología cuando aún no se han investigado suficientemente sus posibles repercusiones y se ha desarrollado un estudio de campo. A pesar de ello se han introducido varias investigaciones en algunos países como los instrumentos para la Evaluación del Impacto Ambiental (EIA), cada uno con distintas formulaciones como “análisis de riesgos ambientales”, “análisis de ciclo de vida”, o “análisis de la cuna a la tumba”, para conocer y prevenir los impactos ambientales de los productos y tecnologías que se proponen. Un ejemplo relevante lo constituye la regulación Reach[13], que entró en vigor en 2007.

 

Pero no se trata únicamente de medir y combatir la contaminación sino de enfrentar los impactos ambientales ya causados por la contaminación, además de tener en cuenta el conjunto de aspectos vinculados a la acción humana que determinan la salud de los ecosistemas, sobretodo de las nuevas generaciones en formación y educación superior. El costo actual de la degradación ambiental que se ha venido dando sin consideración alguna, se empieza a comprender recientemente que debe ser incorporado a la evaluación de cualquier proyecto, e incluso de la actividad cotidiana.

 

Uno de los principales puntos de la agenda de la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo, en 2002, fue precisamente la instauración de un marco jurídico que definiera la “responsabilidad ambiental de las empresas[14]”; algunas de las cuales en la actualidad ya se plantean contribuir activa y voluntariamente, es decir éticamente, más allá del cumplimiento de leyes y normas, a la mejora de las condiciones socio ambientales, para beneficio de las personas y, sin duda, para mejorar su valoración social. Ello ha dado lugar a lo que se conoce como responsabilidad social corporativa (RSC), también llamada responsabilidad social empresarial (RSE) y a lo que se conoce como Producción Limpia (PL). Si las empresas ya lo aplican no hay que dejar de lado las universidades, las cuales generan profesionales para trabajar en estas empresas, que deben poseer cultura social, cultura científica y cultura tecnológica ambiental. Por este motivo se hace necesario que la ESPOCH maneje una cultura científico tecnológica ambiental que permita lograr beneficios sociales, científicos e incluso económicos, a fin de mejorar la gestión ambiental. Para ello la institución proyecta la revisión de las operaciones y procesos que forman parte de una actividad normal de esta universidad, con miras a encontrar las diversas posibilidades de optimización del uso de los recursos que manejan estudiantes, trabajadores, docentes y autoridades.

 

SITUACIÓN AMBIENTAL DEL ECUADOR, SUS PARTICULARIDADES EN LA CIUDAD DE RIOBAMBA Y SU IMPACTO SOCIAL

 

Son extensos y muy variados los ejemplos de formas de contaminación y de problemas ambientales que los seres humanos provocan desde los inicios de la revolución industrial y, muy en particular, durante el último medio siglo, conjuntamente con los avances tecnológicos que muchas veces persiguen beneficios particulares. Esta contaminación permite evidenciar un irrespeto de la ética y la responsabilidad social y personal, sobre los problemas como la destrucción de la capa de ozono y el calentamiento global; este último se deriva del incremento de los gases de efecto invernadero provocado por el uso de combustibles fósiles y la deforestación[15]. Su importancia exige un tratamiento particularizado del cambio climático y de las medidas para frenarlo, como el desarrollo de las energías renovables y limpias, la apuesta por el ahorro energético, entre otras, que podrán ayudar notoriamente a minimizar este impacto ambiental.

 

El informe UNEP, 2012[16] advierte que si la humanidad no cambia de inmediato sus hábitos, puede llegar a sobrepasar umbrales críticos, a partir de lo cual las funciones vitales del planeta sufrirían cambios bruscos e irreversibles. Una de las vías que pretenden modificar estos hábitos en las nuevas generaciones es la culturización de los estudiantes universitarios, sin dejar de lado a los trabajadores, especialmente docentes y autoridades que son quienes guiarán a muchas generaciones en los procesos de cultura ambiental.

 

El informe también reclama la adopción de más políticas que aborden los factores desencadenantes de los problemas socio ambientales, tales como el crecimiento de la población y la urbanización, las pautas de consumo no sostenible, el transporte y el consumo de energía basada en combustibles fósiles (GEO-5, UNEP, 2012).

 

Actualmente, según datos de la UNESCO, resultan gravemente envenenadas cada año entre 3.5 y 5 millones de personas por una serie de más de 75.000 productos mismos que son de uso diario de la ciudadanía de Riobamba y la universidades,

 

Es indispensable también mencionar las formas de contaminación que suelen quedar relegadas como problemas menores, pero en esta investigación son muy importantes debido a que son las más nocivas las universidades y en general para la ciudadanía; las cuales deben ser también minimizadas o, en medida de lo posible, eliminadas: Entre ellas se pueden mencionar la contaminación acústica asociada no solo con la actividad industrial, sino también con el transporte; la inadecuada planificación urbanística, causa de graves trastornos físicos y psíquicos; además el poco cuidado de las zonas rurales a cargo de la ESPOCH, ubicadas en diferentes regiones del país consideradas como reservas naturales.

 

Otra forma es la contaminación lumínica en las ciudades. A la vez que supone un derroche energético, afecta al reposo nocturno no solo de los seres humanos sino de los seres vivos en general, alterando sus ciclos vitales, y que suprime el paisaje celeste. Esto contribuye a una contaminación visual que altera y degrada el paisaje, a la que están contribuyendo gravemente todo tipo de residuos, un entorno urbano antiestético. En la universidad se tiene mucho más contaminación visual debido a que hay propaganda y publicidad, que no permite a estudiantes, trabajadores, docentes y autoridades concentrarse en sus actividades. La denominada “chatarra espacial”, puesto que se consideran a miles de objetos desplazándose a enormes velocidades relativas, cuyas consecuencias pueden ser graves, por ejemplo en la utilización del internet, la telefonía móvil y de los satélites; si no se reducen los desechos en órbita, dentro de algunos años no se podrá colocar nada en el espacio. Como ha denunciado la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, una de las mayores fuentes de esta peligrosa chatarra espacial ha sido la actividad militar, con el ensayo de armas espaciales.

Por las  razones expuestas existe un grupo de actividades cotidianas que resultan auténticos atentados a la sostenibilidad[17], que pueden contribuir decisivamente al colapso de la sociedad mundial en su conjunto[18]; con frecuencia el medio ambiente ha sido la víctima olvidada. Es por ello que el 5 de noviembre de 2001, las Naciones Unidas declaró el Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados, que se celebra desde entonces el 6 de noviembre de cada año. Ban Ki-moon, en su mensaje en la celebración de ese día en el año 2010, señalaba: “A medida que crecen la población mundial y la demanda de recursos, es posible que aumente la posibilidad de que se desaten conflictos por esos recursos. Los efectos del cambio climático pueden exacerbar ese peligro. Por lo tanto, es necesario que generemos nuevas ideas sobre las fuentes de inseguridad y velemos para que nuestra diplomacia preventiva tenga en cuenta la naturaleza transfronteriza de los ecosistemas y la degradación ambiental”.

 

Se pone así en evidencia la estrecha relación entre los distintos problemas que caracterizan la actual situación de emergencia planetaria[19], planteando un auténtico desafío global y la necesidad de abordarlos mediante la conjunción de medidas tecnológicas, políticas y sobre todo de culturización[20] y concienciación[21]. Estas acciones que deben estar presididas por principios de bioética para un correcto comportamiento humano respecto a la vida, por la promoción de una nueva cultura científica (energética, de la movilidad, urbana, del agua, del suelo, de la visibilidad, etc.) y por la plasmación de en una legislación ambiental orientada a hacer efectivo el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de las personas, así como el deber de conservarlo.

 

En este sentido, la propuesta se centra en priorizar el saber experimental y la innovación[22], que estos sean el motor de la motivación por seguir aprendiendo y culturizando generación tras generación en el sistema educativo actual, además de ofrecer a estudiantes, trabajadores, docentes y autoridades confianza y estima en sí mismo, en la participación y toma de conciencia ambiental a través de un modelo de gestión ambiental que contenga un sistema de indicadores sociales económicos ambientales que permitan cuantificar su accionar sustentable.

 

La culturización ambiental no se pueden enseñar y aprenderse tan sólo a través de reglamentaciones, clases universitarias magistrales, sino que se hace necesario la puesta en práctica de estrategias metodológicas que impulsen la sensibilidad y solucionen los impactos ambientales de la contaminación, tema que se torna de interés de toda la sociedad local y mundial.

 

En este contexto,  la preservación del medio ambiente y el derecho de las personas a vivir en un ambiente libre de contaminación, se encuentra garantizado por la Constitución Política del Ecuador, en tanto que la Ley de Seguridad Nacional, la preservación de los recursos ambientales se eleva a la categoría de objetivo nacional permanente determinados por el Estado Ecuatoriano[23].

 

En este mismo tema, bajo la preocupación de los problemas socioculturales ambientales se creó por la UNESCO el Plan de acción denominado “La educación por un futuro sostenible” (2005-2014), en cuyo penúltimo año de creación nos encontramos en este momento. Es imperante reconocer que los graves problemas socioculturales ambientales que motivaron su creación han seguido creciendo constantemente de una forma insostenible. Se trata del desgaste y casi agotamiento de todo tipo de recursos básicos, la producción de residuos contaminantes, el proceso de urbanización desordenada debido a la gran migración rural, la degradación de ecosistemas provocando la pérdida de la biodiversidad, así como los absurdos desequilibrios que condenan a una cantidad considerable de seres humanos a condiciones de vida insoportables. Se refiere también a la extinción de flora y fauna; a la imposición de un sistema socioeconómico depredador, insolidario y competitivo, que apuesta por el crecimiento económico indefinido basado fundamentalmente en intereses particulares. Ese crecimiento insostenible provoca también efectos indeseables como la pérdida de la diversidad cultural, las crisis económicas, pérdida de derechos de la ciudadanía, conflictos y violencias causados por las desigualdades crecientes, incumpliéndose en el Ecuador con el “derecho al buen vivir”.

 

En este contexto se hace imprescindible insistir en que la ciencia, los avances tecnológicos y la creación de una socio-cultura ambiental deben contribuir cada vez más al objetivo principal del bienestar humano, como lo establece la Ley de gestión ambiental en el Ecuador: “Que  la  Constitución  Política  de  la  República  del  Ecuador, reconoce  a  las  personas,  el  derecho  a vivir en un ambiente sano, ecológicamente  equilibrado  y  libre  de  contaminación;  declara  de interés público la preservación del medio ambiente, la conservación de los ecosistemas, la  biodiversidad  y  la integridad del patrimonio genético del  país;  establece un sistema nacional de áreas naturales protegidas y de esta manera garantiza un desarrollo sustentable; Que  para  obtener  dichos  objetivos es indispensable dictar una normativa  jurídica ambiental y una estructura institucional adecuada…[24]

La Ley de gestión ambiental del Ecuador expresa: “…Ejecutar y verificar el cumplimiento de las normas de calidad ambiental,  de  permisibilidad, fijación de niveles tecnológicos y las que establezca el Ministerio del ramo…Promover la participación de la comunidad en la formulación de políticas  para  la protección del medio ambiente y manejo racional de los recursos naturales…[25]. 

Sin embargo en el Ecuador según el reporte de estadísticas de gasto empresarial en protección ambiental realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en donde se consultó a 3 572 entidades de sectores como minas, industrias manufactureras, compañías de comercio, hoteles, restaurantes y servicios con 10 o más empleados.

El 80% de las empresas en el país no invierte en protección ambiental, más del 80% de las empresas no cuentan con un estudio de impacto ambiental.

El 2% de las empresas han incluido sistemas de gestión ambiental mediante certificaciones internacionales dentro de sus organizaciones; cerca del 90% de las empresas no cuentan con una licencia ambiental que acredite a la misma con funcionamiento ambientalmente responsable.

El sector minero es el que registra el mayor porcentaje de gasto e inversión ambiental, el mayor porcentaje de inversión ambiental está en equipos e instalaciones para reducir  la contaminación, y en gestión de aguas residuales, lo que puede ser atribuido principalmente a la necesidad de cumplimiento legal con respecto a prevención de la contaminación.

La venta de subproductos y residuos son la principal fuente de ingreso de recursos por medio de la protección ambiental dentro de sector privado.

 

Por lo tanto, la preservación ambiental debe considerarse no solo como un derecho constitucional, sino también como objetivo nacional permanente, para lo cual el Estado y sus instituciones (universidades) están obligados a formular políticas y regulaciones para mejorar la gestión ambiental y garantizar el cumplimiento de estas normativas. Dentro de las instituciones obligadas debe estar la ESPOCH, universidad pública encargada de educar a las futuras generaciones que no mantienen conocimientos y cultura de preservación del medio ambiente y formar profesionales competitivos e innovadores, involucrados con el crecimiento socioeconómico, sociocultural, sociotecnológico y socioambiental. Con esto la ESPOCH contribuiría a la creciente exigencia de medidas urgentes y efectivas, basadas en la responsabilidad ambiental, para un cambio, cumpliendo así uno de los objetivos nacionales del Ecuador: “La preservación de los recursos ambientales[26]”,

 

Otro problema que enfrenta la ciudad de Riobamba y sus universidades, es la falta de sistemas organizados y de políticas ambientales que frenen el negativo impacto ambiental de las tecnologías modernas en la producción de estos materiales. La transferencia de tecnologías de los países industrializados no ha sido la receta más indicada y sostenible. Se trata muchas veces de tecnologías obsoletas y poco funcionales para nuestro país. Sería más favorable el despliegue de alternativas basadas en producción de materiales a pequeña escala, con bajos consumos energéticos, con pocos efectos nocivos para el ambiente y que impulsen el  desarrollo local y social[27].

 

La búsqueda de beneficios particulares a corto plazo sin tener en cuenta sus repercusiones sociales y ambientales, sin fijarse en el cumplimiento y apego a los derechos humanos, a partir del derecho a intervenir en los asuntos públicos al derecho a un ambiente saludable, pasando por los derechos sociales y culturales, ha generado problemas sociales pero principalmente culturales en el ámbito ambiental.

 

PRINCIPALES PROYECCIONES HACIA LA CREACIÓN DE UNA CULTURA CIENTÍFICO TECNOLÓGICA EN LOS ESTUDIANTES, TRABAJADORES, DOCENTES Y AUTORIDADES EN LA ESPOCH, PARA MEJORAR LA GESTIÓN AMBIENTAL.

El conocimiento universitario está comprometido con el desarrollo social en todas sus dimensiones, lo que puede contribuir al avance hacia un modelo de desarrollo social basado en el conocimiento[28] o “nuevo desarrollo”[29]. 

Si no se culturiza a las futuras generaciones no podremos cumplir y menos garantizar los derechos antes citados, el resultado entonces depende, en definitiva, de nosotros, de nuestros esfuerzos de comprensión, voluntad de implicación y culturización a nuevas generaciones, para construir un futuro sustentable, solidario y satisfactorio; pues es una responsabilidad social. Si no se actúa de manera inmediata en poco tiempo podremos palpar como nuestra sociedad, y planeta entero va paulatinamente hacia un colapso, es necesario e indispensable entonces comprometemos con la generación presente y las futuras, implicándonos activamente en el necesario y a la vez en el arduo proyecto de crear una culturización científica frente a los impactos causados por impacto ambiental negativo.

 

Esta necesaria actividad y todavía posible transición a través de una gestión, concienciación y la contribución en la creación de una cultura científico tecnológica es el objetivo básico de presente investigación, que desde inicio del siglo XXI supone una auténtica revolución científica y verdadera preocupación. Donde se gestione cuidados ambientales de las distintas áreas, conjuntamente con el surgimiento de una nueva ciencia y cultura social para una nueva generación, que integre una pluralidad de conocimientos para sus actividades diarias. El contexto ambiental se ha convertido en una ciencia que une conocimiento y accionar a fin de obtener resultados palpables en el ambiente donde se desarrollan, con el propósito de enfrentar los impactos ambientales en Riobamba, sus universidades, principalmente en la ESPOCH.

 

Es por eso que con esta investigación se apunta hacia la cultura científico tecnológica ambiental que se constituirá como una genuina cultura a favor de un nuevo modelo de gestión ambiental y desarrollo[30] de carácter sostenible que implica la satisfacción de las necesidades económicas, sociales, de diversidad cultural y de un medio ambiente sano de la actual generación, sin poner en riesgo el mismo beneficio para las generaciones futuras.

 

Podemos llegar a plantear soluciones a los problemas de sus impactos ambientales neativos, ya que se ha convertido en una necesidad, social, tecnológica e incluso necesidad de innovación constante, pero sobretodo cultural. La educación se enfrenta, cuando menos, a dos retos ineludibles; por un lado, el reto ambiental, que implica contribuir a formar y capacitar no solo a las nuevas generaciones que están en periodo de formación personal y profesional, sino también a los gestores, planificadores y las personas que toman las decisiones en cuanto a esta formación, ya que serán ellos quienes orienten sus valores y comportamientos hacia una relación armónica con la naturaleza; por otro, el desafío social que, en un mundo en el que la riqueza está repartida desigualitariamente, nos impide transformar radicalmente las estructuras de gestión y redistribución de los recursos de la Tierra. Estos dos retos constituyen verdaderos ejes referenciales al hablar del impacto ambiental actual en la ESPOCH por las zonas rurales que tienen bajo su cuidado y preservación.

 

Una proyección importante en el proceso de creación de una cultura científico tecnológica en la ESPOCH es la creación de nuevos procedimientos que permitan gestionar y medir los impactos ambientales a través de un sistema de indicadores sociales económicos ambientales a partir de la zona rural representativa a nivel nacional, consiguiendo con ello el derecho a vivir en un ambiente sano. Ello permitirá alcanzar un nuevo campo de conocimiento que busca conocer los fundamentos de las interacciones entre sociedad y naturaleza para promover el desarrollo sostenible[31], y enfrentar los impactos ambientales posibles de replicar en otras universidades a nivel nacional y mundial con características similares.

 

Educar a las actuales y futuras generaciones para el arte de vivir en armonía con la naturaleza y gestionar de forma justa los recursos entre todos los seres humanos es primordial en este siglo. Esta visión que ha sido pionera entre los movimientos alternativos al modelo de crecimiento económico ilimitado y al mantenimiento de enormes brechas entre ricos y pobres a lo largo nuestra la historia,  es motivo para proponer las siguientes acciones de gestionar los impactos ambientales en la ESPOCH:

  • Coordinación interinstitucional para lograr que el proceso de la contribución a la culturización científica ambiental tenga un componente dinámico, creativo, eficaz y eficiente dentro del enfrentamiento a los impactos de la gestión ambiental.
  • Inclusión de la concienciación y culturización ambiental en la educación universitaria, y en particular en la educación de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo se lleve incluya la dimensión ambiental en el gestionar de los estudiantes, trabajadores, docentes y autoridades.
  • Participación universitaria con el objetivo cualificar y cuantificar en su conjunto la actividad en los espacios de decisión para la gestión sobre intereses colectivos y ser referentes de responsabilidad social universitaria a nivel local y nacional. Por ello, a través de la culturización científico tecnológica ambiental se fomenta la solidaridad, el respeto por la diferencia, la tolerancia y la equidad, promoviendo estos valores en el enfrentamiento a los impactos ambientales.
  • Formación de educadores ambientales que favorezca que la educación implique un trabajo interdisciplinario derivado del carácter sistémico del ambiente y de la necesidad de aportar los instrumentos de razonamiento, de contenido y de acción desde diversas disciplinas, áreas de conocimientos y perspectivas a nivel universitario.
  • Diseño, implementación, apoyo y promoción de planes y acciones de comunicación y divulgación por un modelo de gestión que contenga un sistema de indicadores socio económicos ambientales. A través de esta acción se favorece la promulgación de la culturización científica ambiental, igualmente favorecen la publicidad de actividades y días relacionados con el cuidado y conservación del entorno, logrando una localidad de buen vivir y desarrollo sustentable.

 

CONCLUSIONES

 

  • La  relación entre cultura científico tecnológica y cultura ambiental es uno de los más relevantes dentro del campo CTS.  Es un tema de interés público a nivel mundial, nacional y local. Las políticas científico – tecnológicas y también las educativas, deben desplazar los antiguos marcos conceptuales y sustituirlos por nuevos paradigmas, lo que requiere inevitablemente la contribución a la creación de procesos de innovación social. La concienciación, conjuntamente con la culturización científica ambiental en el sector universitario nos permitirá formar generaciones a corto, mediano y largo plazos comprometidas con la responsabilidad ambiental, que es uno de los ejes primordiales de la responsabilidad para el desarrollo sustentable del país.
  • La universidad, como una institución de educación superior, se ve inmersa en la necesidad imperante de formar profesionales con una cultura científico tecnológica ambiental que le permita desarrollarse en el mundo actual, enfrentando los impactos nocivos de los contaminantes de la sociedad en que se desarrolla.

 

  • Debido a la contaminación existente en la ciudad de Riobamba, Ecuador hay que trabajar para la innovación, colocando por delante los objetivos sociales que ella implica. La educación para la innovación es parte importante de la educación CTS; motivo por el cual es necesario materializar proyecciones de trabajo educativo caracterizadas por la responsabilidad ética, tecnocientifica y ambiental de los trabajadores y  estudiantes de la ESPOCH.

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  21. Martínez, Mª P., Aznar, P., Ull. A. y Piñero, A.: “Promoción de la sostenibilidad en los currículos de la enseñanza superior desde el punto de vista del profesorado: un modelo de formación por competencias”. Education Siglo XXI (Murcia), 25, 187-208, 2007.
  22. McNEILL, J. R.: “Algo nuevo bajo el Sol”. Madrid, Editorial Alianza, 2003.
  23. McNeill, Vilches y Gil, “Algunos obstáculos e incomprensiones en torno a la sostenibilidad” Rev. Eureka. Enseñ. Divul. Cien., Universitat de Valencia. España y OEI, 2003.
  24. Normas Organización Internacional para la Estandarización (ISO) 14000, 1996.
  25. Nuñez Jorge, “De la ciencia a la tecnociencia, pongamos los conceptos en orden”, Sala de lectura CTS + I, 1999.
  26. Nuñez Jorge, “Innovación y desarrollo social: un reto para CTS”, Sala de lectura CTS + I, 1999.
  27. Organización de las Naciones Unidas (ONU): “Objetivos del Desarrollo Del Milenio”, Informe del 2005, Departamento de Información pública de las Naciones Unidas, New York, 2005.
  28. Organización de las naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura (UNESCO): “Proyecto de Plan de Aplicación Internacional del Decenio de las Naciones Uni­das de la Educación para el Desarrollo Sostenible”. Doc. 171 ex/7. París, 2005.
  29. Organización de las naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura (UNESCO): “Seminario Internacional de Educación Ambiental”. Informe final. Doc. ED-76/WS/95. París: UNESCO, 1976.
  30. Organización de las naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura (UNESCO): “La educación frente a los problemas del medio ambiente”. Doc. ED-77/CONF. 203/COL.3. París, 1977.
  31. Roszak Theodore  “El nacimiento de una contracultura”, 1968.
  32. Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES), “Plan nacional para el buen vivir 2013 – 2017: plan nacional de desarrollo”, Ecuador, 2013.
  33. Thomas Kuhn, “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, editorial de la Universidad de Chicago, 1962.
  34. 1962.
  35. Vilches, A. Y Gil, D.: “Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia”. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulo 1, 2003.

9.     Dávila Agustín Lage, “La ciencia y la cultura: las raíces culturales de la productividad”, Rev Cubana Educ Med Super 2001.

14.  García Mira Ricardo; Vega Marcote Pedro, “Sostenibilidad valores y cultura medio ambiental”, Ed. Pirámide, España, 2009.

 

FUENTES ELECTRONICAS

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  • UNESCO (2009). Educación para el Desarrollo Sostenible. Objetivos. Recuperado el 5 de febrero de 2009, de: http://portal.unesco.org/education/es/ev.php.
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  • http://www.apac-eureka.org/revista
  • http://www.pnuma.org/
  • http://www.congresouniversidad.cu/revista/index.php/congresouniversidad/issue/view/2


[1] Elisa Araujo, Pedro Misle, “Propuesta para la adopción de un sistema de gestión ambiental en empresas productoras de etanol”, revista Voces: tecnología y pensamiento, volumen 2, nº 1 – 2. enero – diciembre 2007, Jutejido, Mérida, ISSN: 1856-867x

[2] Ricardo García MiraPedro Vega Marcote, “Sostenibilidad valores y cultura medio ambiental”, Editorial. Pirámide, España, 2009.

[3] Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES), “Plan nacional para el buen vivir 2013 – 2017, “Plan nacional de desarrollo”, Ecuador, 2013.

[4] Agustín Lage Dávila, “La ciencia y la cultura: las raíces culturales de la productividad”, Revista Cubana Educación Superior  2001; 15(2):189-205.

[5] Jorge Nuñez Jover “La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar, “Organización de los estados iberoamericanos, para la educación de la ciencia y cultura”, Sala de lectura CTS+I.

[6] Thomas Kuhn, “La estructura de las revoluciones científicas”, editorial de la Universidad de Chicago, 1962.

[7] Jorge Nuñez Jover “La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar”, Organización de los estados iberoamericanos, para la educación de la ciencia y cultura”, Sala de lectura CTS+I.

[8] Tecnociencia es el concepto que se utiliza actualmente para expresar una visión integradora de la ciencia y la tecnología en los procesos sociales.

[9] Término utilizado por el historiador norteamericano Theodore RoszakEl nacimiento de una contracultura”, 1968.

[10]  Organización Internacional para la Estandarización (ISO) fue invitada a participar a la Cumbre de la Tierra, organizada por la Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en junio de 1992 en Río de Janeiro –Brasil, donde se formó un comité técnico compuesto de 43 miembros activos y 15 miembros observadores que desarrollaron lo que hoy conocemos como ISO 14000.

[11] McNeill, Vilches y Gil, “Algunos obstáculos e incomprensiones en torno a la sostenibilidad” Revista. Eureka. Enseñanza. Divul. Cien., 2003, Universitat de Valencia. España y OEI, Volumen3/ Número 3,

[12] Roberto Andorno. “The Precautionary Principle: A New Legal Standard for a Technological Age”, Journal of International Biotechnology Law, 2004,  N° 1.

[13] Acrónimo inglés para “Registro, evaluación y aprobación de sustancias químicas”

[14] Bovet, P., Rekacewicz, P, Sinaï, A. y Vidal, A. Edición Atlas Medioambiental de Le Monde iplomatique, París, 2008.

[15] Balairón, L., “El cambio climático: interacciones entre los sistemas humanos y los naturales”, 2005; Duarte, C., “Cambio Global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra”, 2006; Lynas, M., “Marea alta. Noticia de un mundo que se calienta y cómo nos afectan los cambios climáticos”, 2004, Barcelona: RBA Libros S. A.; McNEILL, J. R. “Algo nuevo bajo el Sol”, 2003, Madrid, Ed. Alianza.

[16] http://www.unep.org/, quinta edición de las “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial”, publicado en junio de 2012, la víspera de la Cumbre de Río+20.

[17] McNeill, Vilches y Gil, “Algunos obstáculos e incomprensiones en torno a la sostenibilidad” Revista Eureka. Enseñanza. Divulgación. Cien., 2003, Universitat de Valencia. España y OEI No. 3.

[18] Diamond, J., “Colapso”. Barcelona: Editorial Debate, 2006.

[19] Bybee, R. W. (1991). Planet Earth in crisis: how should science educators respond? The American Biology Teacher, 53 (3).

[20]  Acción y efecto de concienciar o concienciarse, diccionario de la lengua español, real academia española

[21] Acción y efecto de concienciar o concienciarse, diccionario de la lengua español, real academia española

[22]  Luis Javier; Ramos, Modificación del comportamiento en las prisiones y la síntesis experimental del comportamiento, Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal, Sistema de Información Científica.

[23] Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES), “Plan nacional para el buen vivir 2009 – 2013 : plan nacional de desarrollo”, Ecuador, 2009.

[24] Ley de Gestión Ambiental del Ecuador, Codificación  19,  Registro Oficial Suplemento 418 de 10 de Septiembre del 2004, Honorable Congreso Nacional, la comisión de legislación y codificación.

[25] Ley de Gestión Ambiental del Ecuador, Codificación  19,  Registro Oficial Suplemento 418 de 10 de Septiembre del 2004, Honorable Congreso Nacional, la comisión de legislación y codificación, en su capítulo IV, De la participación de las instituciones del estado, Art.12, literal b) y f),

[26] Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013” fue aprobado en sesión de 05 de noviembre de 2009, mediante Resolución No. CNP-001-2009

[27] Jorge Núñez Jover, Isvieysys  Armas Marrero, “Educación superior, innovación, desarrollo en Cuba: explorando experiencias” Innovaciones creativas y de desarrollo humano, editorial Europeaid

[28] Jorge Núñez Jove, CTS en contexto: la construcción social de una tradición académica”, Universidad de la Habana, El valor social del conocimiento, Ponencia al Taller “El trabajador del conocimiento”. Octubre 2009

[29] Arocena y Sutz, 2005, Las relaciones universidad-entorno socioeconómico en el Espacio Iberoamericano del Conocimiento, Revista Iberoamericana de ciencia, tecnología y sociedad, No. 52, septiembre – diciembre 2011.

[30] Tiene sus orígenes en el “Our Common Future”, conocido también como “Informe Brundtland”, elaborado por la Comisión Brundtland en 1987 y que fue dirigida por Gro Harlem Brundtland, bajo los auspicios de la World Commission on Environment and Development; definiéndose como aquel que “pretende satisfacer las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades” (Informe Brundtland, 1987, p.67).

[31] James Lee Clark, Desarrollo sostenible, editorial Ecology, 2007.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Bravo Avalos, María: "La cultura científico tecnológica frente a los impactos y la sostenibilidad ambiental. El caso de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, diciembre 2014, en http://atlante.eumed.net/escuela-chimborazo/

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