INVITACIÓN A LA INNOVACIÓN EN EDUCACIÓN LITERARIA

RESUMEN

La sociedad actual ha sufrido un cambio radical con los avances tecnológicos. Estamos en la sociedad de la información y ante esta situación la escuela, y con ella la enseñanza de la Lengua y la Literatura se han quedado un paso por detrás. Por ello invitamos a los docentes a lo largo de este escrito a que se actualicen, se mantengan en el mundo de sus alumnos y adapten tanto su rol como su metodología para conseguir que éstos sientan interés por la asignatura de Lengua y Literatura y comprendan su utilidad para el día a día.

PALABRAS CLAVE

Educación – investigación educativa – innovación docente – motivación – aspecto emocional – Internet – Lengua y Literatura – sociedad – tecnologías

a) La sociedad actual, la sociedad de la información

La escuela ha tenido un papel fundamental a lo largo de toda la historia puesto que siempre ha sido considerada la principal fuente de conocimiento. De ella manaba la sabiduría y en ella el profesor era respetado no solo por la jerarquía que ocupaba en un centro respecto a los alumnos sino, principalmente, por su consideración de sabio. El profesor era quien tenía todo el conocimiento.

Sin embargo, los tiempos han cambiado. Se ha producido un cambio histórico como pudieron ser en su día la invención de la escritura, o de la electricidad en el siglo XIX. Lo que ha supuesto nuestra actual revolución es Internet, y con él, el acceso a la información.

Hoy en día, en las aulas observamos una gran diversidad e interculturalidad. En un aula cualquiera vamos a encontrar alumnos extranjeros de muy diversas procedencias, desde alumnos de etnia gitana, sudamericanos, rumanos o marroquíes hasta chinos. De igual modo contaremos con alumnos con necesidades educativas especiales, alumnos con adaptaciones curriculares, etc. Esta variedad de características del alumnado permite intercambiar conocimientos de una cultura a otra y ampliar positivamente la visión y las fronteras de nuestros alumnos.

Además, la mayoría dispone de ordenadores en casa, de Internet y con ello el acceso a toda la información que deseen. Todas estas características, fruto de la nueva sociedad de la información, han traído consigo una serie de cambios sociales hacia los cuales deben dirigirse los profesores y su metodología. Este es un tema realmente importante pues, los docentes deben adaptarse a la nueva sociedad, no solamente en el sentido de utilizar nuevas tecnologías, sino en el sentido de valorar su función como guías de los alumnos. Los docentes y la escuela debemos actualizarnos. Tal y como afirma Merayo Pérez (2000), “la escuela no puede permanecer indiferente ante un cambio de semejantes dimensiones que trae aparejado un nuevo modo de entender el mundo y, por tanto, también una manera diferente de enseñar y aprender” (p. 36).

A pesar de todos los avances tecnológicos y comunicativos que hemos alcanzado, de la investigación y la innovación tecnológica en la educación, de los numerosos recursos que podemos utilizar en el aula como la pizarra digital, presentaciones digitales, como pueden ser PowerPoint o Prezi, ordenadores, tablets, programas, plataformas, etc. ninguno ha logrado aún sustituir la presencia del maestro en la escuela. Las TIC son un refuerzo, un apoyo para el docente. Sin embargo, esto no quiere decir que no las utilicemos, sino que no nos limitemos exclusivamente a ellas, pues debemos tener muy claro que no por usar mayor número de tecnologías o por usarlas mayor tiempo vamos a conseguir mejores resultados educativos.

Aprovechemos las TIC, pero sin olvidar todo aquello que puede aportar un docente como fuente de conocimiento y como persona bien formada. Utilizaremos las TIC como recurso y como un apoyo excelente a la figura del docente.

b) Lengua y Literatura en la sociedad de la información

Nos encontramos en una sociedad con un ritmo de vida vertiginoso, en la cual nos cuesta trabajo sacar tiempo para todo, y, precisamente, la Literatura, al igual que otras muchas actividades como pueden ser la pintura o la escritura, es una actividad que requiere tranquilidad, calma, reflexión y, sobre todo, tiempo. Quizás sea este uno de los motivos de porqué la Literatura se ha convertido hoy en día en una de las asignaturas más duras para los adolescentes.

Diariamente los padres se preocupan de que sus hijos vayan a clases de inglés, hagan deporte, tengan conocimientos de música, obtengan buen rendimiento académico, salgan con sus amigos y un largo etcétera que provoca ese nivel de vida frenético en el que nos dejamos en el camino numerosos aspectos de la vida sin valorar y lo peor de todo, numerosos aspectos sin disfrutar.

La Literatura es uno de estos puntos. Los adolescentes, siguiendo un método historicista, estudian una gran cantidad de autores de distintos periodos con sus obras más importantes. Con lo cual, no estudian Literatura, sino historia de la literatura. Es decir, como bien señalan María González García y María Teresa Caro Valverde (2009) seguimos un método tradicional de enseñanza de la Literatura en el que el maestro tiene y dicta la verdad y el alumno repite como si de un eco se tratara (p. 2). Ahora bien, ¿para qué sirve esto? ¿No sería mejor centrarnos en unas cuantas obras, leerlas, asimilar su información, y en definitiva, adquirir un conocimiento verdadero, en lugar de estudiar unos datos para un examen que se olvidarán tras finalizarlo?

La respuesta parece obvia. Actualmente, lo que prima no es la cantidad de información que podamos acumular, sino que lo verdaderamente interesante es nuestra capacidad para desarrollarnos y desenvolvernos en medio de tanta información.

Además, si enfrentamos la Literatura como un entretenimiento que requiere un esfuerzo de atención constante frente a otros tipos de ocio como los ordenadores, la televisión o los videojuegos que no requieren ningún tipo de esfuerzo, los adolescentes se inclinan inmediatamente hacia lo segundo. Otro factor muy importante, como afirman Dueñas Lorente y Tabernero Salas (2013), es que los adolescentes vinculan los libros con el campo académico, lo escolar, y lo que es peor, lo obligatorio (p. 67). Y en este sentido, no hay mejor causa para rechazar algo que la obligación. Estos factores también influyen de forma decisiva en la adversidad que muchos alumnos sienten hacia esta materia.

El punto crítico de esta propuesta es que los alumnos sientan interés por la Literatura, les guste, le encuentren el uso que tiene como fuente de conocimiento para su día a día, que aprecien otra forma de disfrutar distinta a la de un videojuego y que, en definitiva, le dediquen todo el tiempo que necesita y la encuentren como algo útil. 

c) Importancia del docente

Para ello, el profesor debe ser el principal encargado de motivar y estimular a sus alumnos, debe mostrar interés y pasión por lo que hace y sobretodo, transmitir su ilusión por el conocimiento a los estudiantes. No podemos esperar nada de unos alumnos que no ven motivación o interés en su profesor. Esta figura va a ser su ejemplo a seguir tanto para lo bueno como para lo malo. El docente va a jugar un papel decisivo a lo largo de la vida de sus alumnos pues, positiva o negativamente va a marcar la trayectoria vital de sus alumnos. Si preguntamos a cualquier persona cuál fue su mejor profesor y por qué aunque hayan pasado cincuenta o sesenta años no tardará mucho en darnos una respuesta, sin embargo, si le preguntamos por su peor profesor la respuesta no tardará más en llegar. Es decir, un profesor tiene que ser consciente de que de una manera u otra va a dejar una huella en la memoria de sus alumnos, y puestos a dejarla, dejémosla bien.

Como señala Schneider (1996), el docente es importante no solo por lo que sabe, sino por lo que implica el contacto con sus alumnos. La comunicación personal no puede ser sustituida por ninguna máquina.

Estamos ante un tema muy importante puesto que nos afecta a todos, a la sociedad en general. El profesor tiene la capacidad de hacer que un niño aproveche su tiempo o de influirle de tal manera que el niño abandone la escuela. Desafortunadamente y a pesar de que estamos en una sociedad desarrollada, la tasa actual de abandono escolar y de incultura es bastante elevada. Los profesores de Universidad culpan al nivel del instituto, el instituto a la escuela, los maestros a la educación que sus alumnos reciben de sus padres, los padres a los profesores, al gobierno, y así sucesivamente. Está claro que es un problema de todos, y nosotros como docentes en la medida que podamos y en lo que esté a nuestro alcance debemos intentar solucionarlo de tal forma que si cada parte colabora y se esfuerza podemos reducir esos catastróficos datos de abandono escolar.

d) El nuevo rol del docente

  • Repercusión social

Tal es la importancia social que tiene este tema que contamos con numerosos títulos en la industria fílmica relacionados con ello. Así pues, la famosa película El club de los poetas muertos, La educación prohibida, Entre los muros, La clase o Cobardes son solo algunos de los títulos más significativos que podemos encontrar.

Además, este tema no lo encontramos únicamente en el cine, sino que numerosas obras literarias recientes tratan el tema de la educación como Mal de escuela de Daniel Pennac, Educar en tiempos inciertos o La escuela a examen de Mariano Fernández Enguita, entre otros.

Volviendo a nuestra clase de Literatura, decíamos que estamos en una sociedad difícil en la que los niños están sobre estimulados; vivimos en una sociedad en la que los avances tecnológicos van un paso por delante de nuestra adaptación a ellos. No hemos comprendido todas las funciones del Iphone4, cuando lanzan el Iphone5. Hemos alcanzado un ritmo de vida muy rápido y dinámico en el que a veces, no sabemos hacia dónde vamos. Este fenómeno ha dado lugar a nuevas capacidades humanas muy positivas como la rapidez mental y la adaptación, entre otros muchos pero, tampoco debemos olvidar sus ya mencionados aspectos negativos.

Como decíamos, una clase de Literatura puede parecer tremendamente aburrida a estos niños si el profesor no busca la manera de motivarlos, de engancharlos. El docente que se sienta a leer o a dictar la vida y obra de los principales autores de un determinado periodo, siguiendo el método historicista, probablemente, no está consiguiendo nada positivo de esos niños. Al contrario, los niños empezarán a mostrar rechazo hacia la asignatura. El profesor debe motivarlos, intentar engancharlos, leerles fragmentos de obras que él sepa que

les puedan interesar para empatizar, crear una conexión con sus alumnos. Siguiendo a Pennac (1992) podemos decir que el docente contagiará a sus alumnos aquello que siente (p. 112). Este es solo un ejemplo aplicado a la Literatura, pero podría aplicarse al resto de las materias.

  • Internet

Por otro lado, el pilar central de la sociedad actual es Internet. Todos hemos dicho alguna vez: “En Internet está todo”. Así pues, si no está todo, hay información casi ilimitada. Sin embargo, no debemos verlo como un rival para el docente, sino que debemos tomarlo como un aliado. Con internet podemos acceder a cualquier tipo de información, pero debemos saber cuál es correcta y cuál es dudosa o incompleta. Aquí es donde entra la nueva función del docente, quien además de ser una fuente de conocimiento, debe guiar a sus alumnos a buscar, cotejar y valorar qué información puede serles útil o qué información no es correcta.

De este modo, en Internet vamos a encontrar información, millones de datos, pero la información no es lo que nos va a dar el conocimiento. El conocimiento es personal, lo vamos adquiriendo poco a poco y es el docente el que debe ayudar a sus alumnos a adquirirlo. El buen profesor debe hacer buenas preguntas, como señalan González García y Caro Valverde (2009), “a veces es mejor saber preguntar que explicar para llevar al alumno a reflexionar, e intentar razonar sus respuestas y conclusiones” (p. 9). Un buen profesor hará que sus alumnos sepan actuar ante un problema de matemáticas o de física, que sepan enfrentarse a un texto, valorarlo y expresar sus ideas.

En definitiva, un buen profesor ayudará a sus alumnos a que sepan desenvolverse en su día a día, a que adquieran conocimientos para la vida, lo cual nos lleva directamente a los objetivos de las Competencias Básicas que quedaron definidas en el Anexo I del Real Decreto 1631/2006.

  • Aspecto emocional

Otro aspecto relacionado con las tecnologías es cómo los niños hoy en día pasan muchas horas frente al televisor, o en el ordenador, o jugando a la play, etc. Es decir, los niños interactúan menos entre ellos, físicamente hablando. Este rasgo tampoco debemos verlo como algo negativo, sino que al profesor actual le puede ayudar bastante; la comunicación directa con sus alumnos, el trato personal, estar cara a cara, el entendimiento de sus problemas, etc. puede ser el punto fuerte de su clase. El profesor puede beneficiarse del trato personal del que los alumnos carecen cuando están frente a una pantalla.

Además, en secundaria, el docente no solo debe limitarse a impartir sus conocimientos teóricos, sino que debe mostrar una actitud amable, mostrar cariño hacia sus alumnos. Este aspecto se tiene muy en cuenta en la educación infantil y en la educación primaria, pero se suele abandonar en la secundaria. Quizás no somos conscientes de que este aspecto también es fundamental en la secundaria; ya no tratamos con niños pequeños, sino con adolescentes, pero ello no significa que debamos dejar de lado un trato afable. Una simple sonrisa por parte del profesor en señal de aprobación a un alumno cuando se lo merezca, es un refuerzo positivo que tiene más importancia para el alumno de lo que podemos pensar o lo que puede significar para nosotros. Esta cualidad no implica caer en el profesor colega, del tipo laissez- faire, sino de mantener una actitud intermedia.

e) Conclusión

En definitiva, estamos en la sociedad de la información y de las tecnologías, pero no por este motivo debemos dejarnos absorber completamente por ellas sino que, como docentes, debemos buscar el equilibrio, el punto exacto para no caer en la tradición, pero tampoco debemos cometer el error tan actual de caer solamente en la importancia de lo tecnológico. Para ello, la figura del profesor es esencial. Es el que debe marcar las pautas adaptándose al nuevo ritmo de vida sin olvidar que su papel en la escuela sigue siendo tan importante y tan necesario como en los inicios. Simplemente debe cambiar su rol y aceptar una escuela democrática en la que los alumnos pasen a formar parte activa del aula.

Este nuevo docente debe tener la capacidad de crear e innovar, pues debe buscar la manera en la que los alumnos sientan interés y motivación hacia la asignatura en una sociedad en la que la escuela va un paso por detrás del ritmo de vida de nuestros adolescentes. No buscamos alcanzar la rapidez tecnológica, sino adaptarnos a los cambios sociales y hacer que la escuela siga siendo la principal fuente de formación de personas competentes para la vida en general.

Para finalizar, podemos resumir todas estas ideas con una palabra imprescindible en la vida de un docente: vocación

Proponemos un cambio en la enseñanza tradicional de la Lengua y la Literatura, pues como podemos comprobar, este tipo de enseñanza no tiene cabida en la sociedad de la información. Podemos decir con total seguridad que es una enseñanza que ha quedado obsoleta actualmente e induce al fracaso de nuestros estudiantes.

Así pues, teniendo en cuenta estos aspectos y cuáles son nuestros pilares invitamos a la investigación de nuevas metodologías para mejorar una enseñanza que en muchas ocasiones ha quedado obsoleta en la sociedad actual.

f) Bibliografía

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
López Asensio, Marta: "Invitación a la innovación en educación literaria" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, febrero 2014, en http://atlante.eumed.net/educacion-literaria/

Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.