INFANCIA Y APRENDIZAJE A TRAVÉS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: UNA APROXIMACIÓN

ABSTRACT
Este texto quiere comentar algunas cuestiones relacionadas con el acceso y la utilización de las nuevas tecnologías por parte de los menores, mencionando algunos efectos positivos y negativos de su interacción con estas pantallas, y cómo influyen estas tecnologías en la formación de la personalidad de los niños y jóvenes. También se tratan aspectos relacionados con el papel de la familia o de la escuela en este proceso de desarrollo de la infancia.

PALABRAS CLAVE: Nuevas Tecnologías; Infancia; Internet; Educación; Pantallas

INTRODUCCIÓN

Internet se ha incorporado a nuestras vidas de forma rápida e intensa. Ha transformado nuestra manera de trabajar, de estudiar, de conocer, de comunicarnos, de realizar gestiones y de entretenernos. En el caso de los niños y adolescentes, no podemos decir tan claro que Internet se haya incorporado a sus vidas, sino que más bien ellos ya han nacido en un mundo donde esta tecnología ya existía. Hoy no pueden entender su vida sin Internet y sin esas herramientas tecnológicas de las que hablaremos más tarde.

Si bien en sus inicios esta tecnología sólo se limitaba a los ámbitos militar y universitario, más orientada a la seguridad nacional y a la defensa (era la época de la Guerra Fría), en la actualidad la diversidad de funcionalidades y posibilidades le han otorgado ese carácter especial: se utiliza tanto para encontrar información educativa, científica o de otro tipo como para descargar contenidos audiovisuales o para comprar billetes de avión o de tren por ejemplo. Internet facilita muchas gestiones que antes requerían de tiempo y de desplazamiento pero que hoy se sitúan tan sólo a un par de clics de ratón. En el caso de la población adolescente utilizan mayoritariamente esta herramienta para el ocio (chatear, jugar o buscar música), o para comunicarse. Pero Internet no es el único avance tecnológico al que nos referiremos en este texto.

INFANCIA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

No es nada nuevo señalar que vivimos en la era tecnológica, en la cual dentro de los hogares encontramos varios aparatos tecnológicos (uno o varios ordenadores, conexión a Internet, televisores, móviles de última generación, etc.). Podemos decir que las nuevas generaciones incorporan estas tecnologías en su día a día hasta el punto de que los niños y jóvenes conocen más sobre este tema que los propios padres, que al carecer de la formación adecuada en este campo se encuentran perdidos en este nuevo mundo, extraño y complejo para ellos. Aquí ya se produce una ruptura y un problema en la socialización de los niños/as y  de los  jóvenes cuando los padres se ven incapaces de orientar correctamente a sus hijos en el uso de estas herramientas y quedan relegados a un segundo plano, impidiéndoles ser orientadores de sus propios hijos. Los niños y jóvenes occidentales de hoy no pueden elegir si acceder a estas tecnologías o no; más bien se sienten obligados a utilizarlas casi desde los primeros momentos de sus vidas hasta tomarlas como lo normal, lo habitual, lo que entienden y conocen, incluso a veces más que otros aspectos de su vida igual de interesantes. Hasta los colegios se han apuntado a este tren de la tecnología, y en el desarrollo de sus clases o en la aulas se explica, se utilizan y se interacciona con estas herramientas, también en las edades más tempranas (educación preescolar) en la cuales sirven como medio de estimulación y de formación.

En este sentido se desarrollan nuevas pautas de aprendizaje y nuevos modelos para seguir cuyo origen y metodología se basa en el acceso o en la utilización que hacen los propios menores de esas tecnologías. A pesar de ser recientes y de haberlas incorporado hace poco tiempo a nuestra cotidianeidad, en este poco tiempo han supuesto un cambio radical en muchas conductas y comportamientos de los niños/as, produciendo algunos problemas a los cuales haremos referencia más tarde. La infancia es, además, uno de los sectores más vulnerables a los peligros y riesgos que entraña la utilización de los nuevos medios de comunicación, hasta el punto de convertirse en un tema principal de investigación social. Se puede hablar de forma genérica de pantallas al referirnos a esta variedad de elementos (pantalla del ordenador, pantalla de televisión, pantalla del móvil), por lo que este término suele asociarse también a las nuevas tecnologías de la comunicación. Los niños y adolescentes se mueven entre pantallas, crecen entre pantallas, se socializan entre pantallas. Si bien en edades infantiles sus referentes son la familia y su grupo de compañeros, lo cierto es que con el paso del tiempo los medios de comunicación van destacando al ser los medios a través de los cuales los adolescentes se socializan con otros a través de las redes sociales, de conversaciones, de debates o de opiniones utilizando los teléfonos móviles o los ordenadores para ello.

A veces son las mismas tecnologías de las que sirven como ritos de paso o de iniciación al mundo adulto. Para muchos preadolescentes tener un móvil se asocia al hacerse mayor, convirtiéndose en un rito contemporáneo de transición anterior a la adolescencia. Podemos afirmar que las tecnologías no son únicamente medios de comunicación entre sujetos sino también medios de formación de la identidad (la comunicación tecnológica moldea también nuestra personalidad). Al principio, la tecnología tiene una función lúdica y de entretenimiento para los más pequeños. Niños, niñas y adolescentes van asimilando la tecnología al mismo tiempo que otros muchos elementos de sociabilidad aprendiendo a relacionarse, a jugar y a divertirse con y sin máquinas. La tecnología es una posibilidad más, una opción más a su disposición desde antes que llegaran al mundo, puesto que estas generaciones ven con más naturalidad la presencia de todos esos objetos en sus vidas. Cuando los adolescentes publican fotos y comentarios en sus perfiles de redes sociales están realizando una actividad de socialización que también contribuye a la formación de su identidad. Una identidad, por otra parte, que se reafirma ante sí misma y ante los demás, y una identidad en la que se identifica con distintos colectivos en los cuales va tomando parte y participando con ellos, socializándose también en estos grupos, interactuando con otros, conociendo más, experimentando más y viviendo más en definitiva.

Y este es uno de los potenciales de estas herramientas cuando son capaces de abrir las mentes al mundo de los niños y adolescentes para que lo conozcan e interactúen con otros; para que comenten, discutan, debatan o desarrollen sus propias ideas con otros, con la posibilidad de réplica o de contrarréplica, dotándoles de nuevas habilidades sociales como la argumentación y el análisis, apoyando en general este proceso socializador tan fundamental para ellos. Si tomamos en cuenta la definición de la socialización como proceso que introduce al individuo en la  sociedad y le convierte en miembro activo del grupo, las nuevas tecnologías son excelentes agentes de socialización en ese sentido. Si la socialización además es aprendizaje y asimilación de normas, valores y modelos de comportamiento, las nuevas tecnologías también cumplen esta función.

Lo principal es definir entonces qué papel tienen los agentes socializadores básicos (familia, escuela, grupos de pares) en ese proceso y cómo deben relacionarse éstos con las nuevas tecnologías para que los chavales no sufran muchos cambios y no tengan demasiados problemas y dificultades en la edad adulta. Estos problemas también pueden venir por la exposición incontrolada y libre a las pantallas. Diversos estudios han explicado la influencia de la televisión en los niños (Yarce, Vallejo-Nájera, Linkletter), reafirmado el hecho que a mayor exposición, mayor riesgo de influencias negativas. Como ejemplo podemos citar la gran cantidad de actos violentos que se muestran en la televisión y que pueden dar la impresión a los niños que esos comportamientos violentos son lo normal, lo más común en el contexto y en el entorno donde viven, asociándolos a valores como poder, fuerza o posición dominante.

En un mundo donde los espectáculos televisivos violentos y las demostraciones violentas están a la orden del día, los padres se convierten en los mediadores necesarios para minimizar  los efectos negativos de esas imágenes en los niños/as. Por ello es necesario que los propios padres regulen sus hábitos ante las pantallas, puesto que muchos comportamientos se suelen producir por imitación de los padres, de los hermanos o de otros adultos. Y también los propios compañeros y la misma escuela pueden ayudar en este proceso de explicación de los comportamientos dañinos y de separación entre realidad y ficción, entre lo que es verdadero y lo que está fingido o ensayado previamente, sobre todo para que los niños no confundan conceptos, valores, normas o comportamientos que pueden reproducir sin pudor ni impunidad en la edad adulta. Las familias digitalizadas, la educación digital está muy presente en nuestros días. A estos agentes les queda la tarea de mostrar las verdaderas realidades y de colaborar en la construcción de identidades sanas y normalizadas, no desviadas o violentas.

En Internet, los hechos y comportamientos van por otro lado. En este espacio sin fronteras y sin límites donde prima la libertad y el anonimato, los niños y adolescentes encuentran el lugar perfecto donde expresar de forma libre alguna necesidad o emociones desagradables, o bien ser abiertos y transmitir emociones, además de comentar temas íntimos y personales que cara a cara sería difícil compartir o comentar. Internet supone una garantía de privacidad para que los niños y jóvenes se relacionen, se comuniquen, aprendan, tengan curiosidad y se diviertan. Pero como hemos comentado en el caso anterior, es necesario regular y explicarles los aspectos positivos y los aspectos negativos de esta poderosa herramienta que bien utilizada permite el conocimiento, la mejora cultural y el enriquecimiento personal en otros sentidos. Internet es otro medio de aprendizaje y de socialización básico en nuestras sociedades, que abre nuevas inquietudes y fomenta la curiosidad de los niños. En Internet juegan, en Internet aprenden, en Internet buscan y se relacionan con otros menores y con muchos adultos. En este punto hacemos referencia a algunos de los riesgos de Internet para los menores: contenidos no permitidos, grooming, ciberbullying, prácticas comerciales ilegales (estafas, fraudes), juegos de azar como casinos, abusos en la privacidad y en la intimidad.

Son muchos y muy variados los riesgos a los que deben enfrentarse los menores en Internet. Conocer estos riesgos, informarse sobre sus consecuencias o sus implicaciones legales, educar en el buen uso de esta tecnología, pero sin prohibirla ni cortarla, puede redimensionar al niño para que utilice esta herramienta de la forma adecuada. Por otro lado, el estar o no conectados influye en nuestra personalidad: nos puede volver más impulsivos, más impacientes, más olvidadizos y podría generarnos también mucho estrés. También afecta al aspecto personal en el descuido de la imagen (mala higiene, desaliño, suciedad). Algunos de los efectos de estos comportamientos a veces enfermizos se relacionan con el rendimiento escolar, poco interés en la lectura de libros, menos vida familiar y alteración de los hábitos de alimentación y de descanso.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

          La tecnología puede facilitar muchas cosas pero puede complicar otras. La socialización vía Internet se incrementa con la adolescencia; es una manera de reforzar los vínculos con otros compañeros o con personas que ya conocemos, aunque son los padres en esas edades quienes deben supervisar lo que comparten y lo que hablan con otros menores y con otros adultos, pero sobre todo con esos adultos. No es invadir la intimidad del niño/a sino colaborar con ellos en esa socialización, en ese refuerzo, en un proceso de aprendizaje recíproco que les pueda generar beneficios positivos a cada una de las partes implicadas.

Entre otros efectos también relacionados con la socialización o con el aprendizaje a través de las nuevas tecnologías están:

–       Las tecnologías son una forma de ocio más. Se deben hacer actividades deportivas o al aire libre y en compañía de otras personas, cara a cara: actividades participativas, divertidas, que promuevan la cooperación, el trabajo en grupo o el intercambio de opiniones e ideas. Un uso excesivo de las tecnologías produce sedentarismo, una de las causas de la obesidad infantil, con todos los problemas asociados a ésta: problemas de interacción social, despreocupación por la salud y la imagen o problemas físicos a medio plazo.

–       La continua exposición a todos los aparatos produce una intensa actividad cerebral. Y al cerebro hay que darle de vez en cuando un descanso. Se necesitan momentos de desconexión y de relax para no saturar al cerebro ni saturarnos nosotros mismos.

–       Los jóvenes pueden incurrir en actividades ilegales sin tener conocimiento de sus consecuencias. Muchos jóvenes son imbuidos por la mentalidad hacker, con la cual se convierten en seres aislados  y con las convicciones propias de otros miembros de este grupo concreto, provocando en muchos casos distanciamiento con las familias, cambios en el comportamiento y en la actitud hacia sus agentes socializadores y hacia el mundo. Muchos jóvenes ven en los hackers unos héroes a los que parecerse y les estudian, les imitan y les siguen a veces ciegamente, a pesar de que no todos los hackers sean malos y no todos realicen actividades delictivas.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo compaginar las nuevas tecnologías con el desarrollo del niño o del adolescente? ¿Cómo normalizar las relaciones padres-hijos? ¿Cómo apostar por sociedades tecnológicamente más justas? En este sentido queremos recordar el papel de los padres y de la familia, ya que los padres deben conocer y participar en lo que hacen sus hijos, pero de manera totalmente constructiva. Los padres tienen la obligación de preguntar a sus hijos y de interesarse por los espacios donde se mueven e interactúan con otras personas en esas pantallas. Los padres deben aplicarse y conocer mejor las posibilidades educativas de esa herramienta facilitadora de información y con la que nos comunicamos de manera inmediata como es Internet. Padres e hijos pueden ayudarse mutuamente para conocer y explorar mejor las enormes posibilidades que les ofrece la Red. Les servirá a ellos y les ayudará en la socialización de los menores que deben atender a las múltiples posibilidades socializadoras, académicas, de ocio y de otro tipo que les proporciona Internet.

La escuela debe seguir fomentando  planes educativos sobre nuevas tecnologías en las cuales se utilicen éstas con fines didácticos o instructivos. Además deben educar en la utilización de redes sociales y de otros entornos de comunicación virtuales como los programas de mensajería instantánea o los chats, lugares donde es más probable que los menores sufran esos riesgos ya mencionados. La sociedad, por su parte, debe estar atenta y sacar a la luz e informar sobre cualquier desviación en las reglas de etiqueta (netiqueta) que rigen en la Red, y deben defender los derechos de los menores en Internet, tales como seguridad, privacidad o información veraz. Y como resumen de todo deben respetar, fomentar y cuidar el derecho a beneficiarse y a utilizar las nuevas tecnologías para avanzar hacia un mundo más saludable, más pacífico, más solidario, más justo y más respetuoso con el medio ambiente, en el que se respeten y cumplan los derechos de todos los niños y las niñas, porque ellos son el futuro y también nuestro presente; en sus manos dejamos la sociedad y el progreso. 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

–       Ignacio Blanco y Max Römer, Los niños frente a las pantallas, Editorial Universitas, Madrid, 2010

–       Javier Callejo Gallego, Agustín García Matilla, Alejandra Walzer, Los niños y los jóvenes frente a las pantallas, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, 2004

–       Melchor Gómez García, Ignacio Solís Ferreras, Ser padres en un mundo digital: entienda la tecnología que rodea a sus hijos en casa y la escuela, Anaya Multimedia, Madrid, 2010

–       Iván Parro, Influencias de Internet en los hábitos de los jóvenes, en Pilar Nova y Julio A. del Pino (Coord.), Sociedad y Tecnología. ¿Qué futuro nos espera?, Asociación Madrileña de Sociología, Madrid, 2009, págs. 249-255.

En Internet: http://www.ucm.es/info/ams/documentos/LIBRO_v30.pdf

–       http://www.pantallasamigas.net/

–       http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/156/b15148312.pdf?sequence=1

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Parro Fernández, Iván: "Infancia y aprendizaje a través de las nuevas tecnologías: una aproximación" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, junio 2013, en http://atlante.eumed.net/educacion-internet/

Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.