LA FORMACIÓN DEL PROFESIONAL DE LA EDUCACIÓN: UN RETO PARA LOGRAR LA ESTIMULACIÓN DEL DESARROLLO INTELECTUAL DE LOS ESCOLARES PRIMARIOS

RESUMEN
Realzar la formación del profesional de la educación, constituye un reto para la educación en Cuba, si se tiene en cuenta el importante papel, que le corresponde desempeñar en la microuniversidad, como formador de las nuevas generaciones, lo cual se sostiene en la concepción de la formación permanente de los mismos, respondiendo a las necesidades personales, prioridades y demandas sociales que incitan la actualización y perfeccionamiento de los conocimientos, habilidades y actitudes inherentes a su labor.
Para el logro de este propósito, resulta vital, que los maestros en formación y de forma particular, los tutores de los mismos, estén en condiciones de ofrecer los elementos teóricos indispensables, para transformar la práctica y aportar al desarrollo integral de los escolares que atiende.
El cumplimiento cabal del rol profesional del maestro cubano constituye un requisito indispensable para la formación del ideal de hombre a que se aspira en la sociedad, concretado en el fin de la educación, plasmado en la política educacional cubana.
La formación inicial de los estudiantes se realiza desde nuevas condiciones y exigencias, se trata de prepararlos en tiempo mínimo con los conocimientos, habilidades y valores necesarios que les permitan desarrollar eficientemente su rol en la escuela y de esta manera contribuir a solucionar los problemas profesionales de la práctica educativa.
Para lograr dicho propósito se requiere de una concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje que ofrezca desde las clases un modelo de actuación profesional y se convierta en un espacio referencial que propicie el interés y potencie los múltiples resortes afectivos motivacionales dirigidos en lo esencial, hacia la profesión pedagógica.
Se trata de dar respuesta a la contradicción existente entre el Modelo Profesional que exige el nuevo cambio educativo y la práctica pedagógica del maestro en formación, para enfrentarlo de manera eficiente a su práctica laboral. En esta relación dialéctica se explica la necesidad de aportarles desde su formación profesional, todas las influencias educativas que coadyuven a estimular su vocación pedagógica; que enriquecida a partir de nuevos descubrimientos científicos y la introducción de las tecnologías de la información científica, la participación consciente y comprometida de los mismos, permita lograr su permanencia y desarrollo creciente.
Para elevar la calidad del proceso pedagógico, se requiere que el profesor se convierta en un investigador activo dentro y fuera del aula por lo que es necesario que éste posea una actitud científica en su trabajo de forma tal que se logre la transformación de los centros de ese nivel de enseñanza. Para lograr esta transformación es necesario que los futuros docentes dominen los principales problemas que se presentan en la práctica educativa, para desde la investigación, cuyo objeto de estudio es el proceso de investigación científica vinculado a los hechos y fenómenos educativos, dar respuesta a los mismos, con el fin de elevar la calidad de los procesos que desarrolla; dentro de los cuales es importante reconocer la estimulación del desarrollo intelectual de los escolares primarios; por lo que el objetivo del presente artículo está encaminado a realizar algunas reflexiones acerca de la necesidad de una correcta formación del profesional de la educación para lograr la estimulación del desarrollo intelectual de los escolares primarios.

Palabras claves: formación, profesional, estimulación, desarrollo intelectual, escolares primarios.

INTRODUCCIÓN

La formación del profesional de la educación, en la República de Cuba, posee un basamento sociológico, psicológico y pedagógico que le permite cumplir las funciones fundamentales de un educador, teniendo como punto de partida el vínculo estudio-trabajo que se establece desde el primer año de la carrera. A medida que transita por las diferentes asignaturas en los distintos semestres y años, se vaya apropiando de las principales categorías, regularidades y principios de la Pedagogía Cubana.

La formación profesional de los futuros maestros, para que puedan cumplir con eficiencia las funciones que le corresponden a la figura del educador en los cambios y transformaciones que se han realizado y se realizan con vistas a elevar la calidad de la formación de los estudiantes en el nivel primario; se orienta  a la elevación de la cultura integral y pedagógica del profesional, de ahí su importancia en el desarrollo de las habilidades profesionales y cualidades ideopolíticas y morales del profesor, así como el fortalecimiento de la motivación profesional.

Es por ello que el Modelo del Profesional, los planes de estudios, disciplinas y asignaturas, orientan su sistema teórico y metodológico hacia el logro en los estudiantes de las carreras pedagógicas de una mejor correspondencia entre el modo de actuación profesional y la práctica escolar, lo que se expresa en las tareas básicas y las funciones: docente-metodológica, de orientación educativa y la de investigación–superación.Se sustenta, además, en la integración sistemática de la formación académica universitaria con la actividad laboral-investigativa de carácter docente que los estudiantes desarrollan de forma responsable en centros escolares del nivel para el que se forman que se convierten en microuniversidades.

La formación del profesional de la educación se desarrolla en estrecho vínculo con el Modelo de Escuela Primaria, en la República de Cuba, pues este es el escenario donde desarrolla su práctica laboral investigativa y donde una vez graduado, comenzará a ejercer como maestro, conductor del proceso de enseñanza-aprendizaje en los escolares de este nivel.

Es por ello que resulta significativamente importante que desde su formación se integre al trabajo de la escuela donde va a ejercer su profesión y conocer que el nivel primario constituye una de las etapas fundamentales en cuanto a adquisiciones y desarrollo de potencialidades del escolar, tanto en el área intelectual como en la afectivo-motivacional, que deben considerarse como premisas importantes a atender en correspondencia con cada uno de los momentos de la ontogenia, que como regularidad se diferencian y por tanto requieren de una atención específica, como se establece en el fin y los objetivos de la Educación Primaria. En consecuencia, se considera que esta etapa constituye un período sensitivo óptimo para el desarrollo de todos los procesos psíquicos.

En el escolar debe lograrse un proceso de aprendizaje que favorezca la activación del pensamiento lógico, reflexivo, creador y flexible que le permita solucionar problemas elementales de la vida cotidiana y de las ciencias, y de esta forma elevar su calidad; de ahí que los profesionales estén comprometidos a buscar métodos y procedimientos que propicien el logro de estos objetivos.

El desarrollo intelectual representa, en estos momentos, una premisa fundamental en la sociedad cubana actual y se convierte para los educadores en un gran reto lleno de exigencias, por lo que pedagogos y psicólogos tratan de dar una respuesta precisa a esta temática, enfrascados en la búsqueda de procedimientos que garanticen mayor eficiencia en el proceso educativo, alternativas educativas en las que el escolar asuma de manera paulatina un rol más activo y consciente en la orientación, ejecución y control de las tareas cognitivas que propicien el desarrollo intelectual.

Muchos investigadores han tenido como objeto de investigación el desarrollo intelectual, entre los que se encuentran: Leontiev, A. N. (1975), Levin, S. (1980), López, J. (1988), Labarrere, G. (1994), Siverio, A. M. (1995), Silvestre, M. (1990, 1995), León, S. (1995), Rico, P. (2000a, 2000b, 2002, 2004, 2008), entre otros, quienes coincidieron al destacar la necesidad de buscar métodos y procedimientos que propiciaran la estimulación de tan importante esfera del desarrollo de la psiquis.

Es por ello que el presente artículo tiene como objetivo realizar algunas reflexiones acerca de la necesidad de una correcta formación del profesional de la educación para lograr la estimulación del desarrollo intelectual de los escolares primarios.

DESARROLLO

La concepción Marxista-Leninista y su método general, el dialéctico materialista, se constituye en el sustento filosófico de la formación del profesional de la educación. El fenómeno educativo se ve en constante cambio y transformación y con una visión multilateral. Se tiene en cuenta la educabilidad del futuro egresado, contextualizado en las transformaciones educacionales, donde se concibe la práctica como criterio valorativo de la verdad.

Por otra parte cuenta con un fundamento sociológico, al considerar la función social de la enseñanza y el aprendizaje en la formación del estudiante. Se tiene en cuenta el carácter históricamente condicionado del desarrollo del individuo, concretamente enmarcado en el contexto sociocultural en que se inserta el estudiante, pues es aquí donde este se socializa y a la vez donde se desarrolla como ser social.

Además responde a las exigencias y demandas de la sociedad cubana actual en cuanto a la educación integral de las nuevas generaciones, la que responde a los principios del socialismo, a la política trazada por el Partido, el Gobierno y el Ministerio de Educación, contextualizada a las particularidades de la Educación Superior.

Desde el punto de vista psicológico en la formación del profesional de la educación, se asume el enfoque histórico-cultural del desarrollo psíquico, definido por Vigostky, L., S., por cuanto se defiende el criterio de que la psiquis humana tiene un condicionamiento social, no es dada al hombre de una vez y para siempre sino que su desarrollo es consecuencia de un desarrollo histórico a partir de las condiciones de vida, actividad, comunicación y el sistema de influencias sociales que ha recibido. Se parte de lo que el estudiante ha podido lograr para potenciar el proceso de apropiación de la experiencia externa, de los saberes de las diferentes materias. (Vigostky, L., S., 1987, p.p. 63-96)

Se tiene en cuenta la situación social de desarrollo (SSD) del estudiante que ingresa a las carreras para adecuar la manera de impartir los contenidos a las carencias y potencialidades del mismo, viéndolo como centro del proceso de enseñanza aprendizaje para favorecer su desarrollo, bajo el supuesto de que la enseñanza no debe estar a la zaga de este sino que está delante y lo conduce.

Tiene un marcado fundamento pedagógico al concebir y defender el criterio de la Pedagogía revolucionaria que tiene en cuenta el vínculo de la ciencia con la realidad educacional, lo que permite su enriquecimiento a partir del vínculo de la teoría con la práctica. La  Pedagogía cubana se ha nutrido de lo mejor del acervo cultural y pedagógico de sus antecesores. Se destacan las figuras de José Agustín Caballero (1762-1835), Félix Varela Morales (1788-1853), José de la Luz Y Caballero (1800-1862), José Martí (1853-1895), Enrique José Varona (1844-1933) y otros de reconocido prestigio latinoamericanista y de carácter internacional.

Para elevar la calidad del proceso pedagógico, se requiere que el profesor se convierta en un investigador activo dentro y fuera del aula por lo que es necesario que éste posea una actitud científica en su trabajo de forma tal que se logre la transformación de los centros de ese nivel de enseñanza. Para lograr esta transformación es necesario que los futuros docentes dominen la metodología de la investigación educativa, cuyo objeto de estudio es el proceso de investigación científica vinculado a los hechos y fenómenos educativos.

Se contribuye a resolver los problemas profesionales más comunes que se presentan en las instituciones educativas, relacionadas con el diagnóstico del escolar, el grupo, el entorno familiar y comunitario para la dirección grupal e individual del proceso educativo con enfoque desarrollador y la necesidad del desarrollo de las potencialidades individuales de los escolares desde la atención a la diversidad, con equidad y justicia social; la utilización correcta de los diferentes recursos del lenguaje y el desarrollo de las habilidades comunicativas expresadas al leer y escribir; la formación de valores, actitudes y normas de comportamiento y el desarrollo del modo de actuación en correspondencia con el contexto socio-histórico cubano; la utilización de los diversos recursos tecnológicos y de comunicación y la  preparación eficiente  del estudiante para su empleo  en el desarrollo del proceso educativo, así como el desarrollo de las investigaciones vinculadas a la práctica profesional y para la búsqueda de soluciones concretas desde el desempeño profesional pedagógico.

Por lo que la formación del profesional se dirige, entre otros aspectos, a incorporar un sistema de conocimientos en correspondencia con una cultura ambientalista, de desarrollo socioeconómico sostenible y las mejores experiencias pedagógicas, sustentadas en los principios y normas de la ética profesional pedagógica, que le permita formar en los educandos actitudes revolucionarias, patrióticas, cívicas, solidarias y antiimperialistas, de amor al trabajo, en defensa de la política educacional del Partido Comunista de Cuba y del Estado Cubano.

Todo lo anterior le debe permitir al profesional el diseño de diferentes estrategias que permitan la solución científica a los problemas profesionales presentes en la práctica educativa y dirigir con un enfoque desarrollador el proceso educativo en general, acorde con las actuales condiciones del cambio educativo y las transformaciones de la escuela cubana.

En la graduación del Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech”, Castro, F. (1981), planteó:

En la medida en que un educador esté mejor preparado, en la medida que demuestre su saber, su dominio de la materia, la solidez de sus conocimientos así será respetado por los alumnos y despertará en ellos el interés por el estudio, por la profundización en los conocimientos… (Castro, F.,1981, p. 5).

La idea planteada por Fidel se corresponde con la formación del profesional de la educación y depende del trabajo docente educativo que se desarrolle durante su formación académica y el desempeño de su profesión en la microuniversidad con su participación consciente en la construcción de la sociedad nueva.

También es importante señalar que, que en el contexto de la universalización de la universidad, la sociedad cubana le plantea exigencias a la formación del profesional de la educación y que concebida a partir de una formación en la sede central de la Universidad de Ciencias Pedagógicas, la Filial Universitaria Municipal Pedagógica y la microuniversidad como espacios de formación profesional, orienta sus sistemas teóricos y metodológicos hacia el logro en los estudiantes de las carreras pedagógicas de una mejor correspondencia entre el modo de actuación profesional y los cambios previstos en el Modelo de Escuela Primaria. Estos cambios están implícitos en las tareas básicas y las funciones que debe asumir el profesional de la educación: docente-metodológica, orientación educativa y la de investigación–superación del egresado en un proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador con nuevos requerimientos como:

La formación del profesional de la educación, en el tratamiento de los contenidos pedagógicos y psicológicos, debe lograr que se destaque la importancia que tiene una correcta preparación para el ejercicio de la profesión, con ilustraciones y ejemplos en los contextos de actuación profesional del maestro. Esto supone que cada una de las actividades curriculares se conciba, organicen, ejecuten y evalúen en función de su contribución a la formación del profesional, tomando como indicadores las aspiraciones sociales plasmadas en el Modelo del profesional.

Por otra parte resulta relevante el propiciar que los estudiantes, reflexionen sobre las intenciones, objetivos y los métodos empleados por el maestro en correspondencia con el contenido abordado. Cada clase debe constituirse en modelo de actuación profesional para los futuros maestros, donde juntos con los profesores, analicen las acciones de enseñanza y aprendizaje desarrolladas que sean necesarias. La finalidad prevista es lograr la apropiación por parte de los maestros en formación, de recursos procedimentales para su futuro desempeño.

Lo expuesto solo se logra si se eleva la calidad en busca de su profesionalización, para el desempeño de sus funciones profesionales. Esto adquiere relevancia cuando ese conocimiento se sitúa en función de dar atención a las características del diagnóstico, a las potencialidades y principales carencias de los escolares que atiende.

Resulta relevante, además, que se identifiquen las principales problemáticas que se presentan como producto del proceso de enseñanza-aprendizaje en los escolares, para desde la formación de los estudiantes, que se realiza de manera colectiva e individual, atendiendo a su carácter diferenciado, enfatizar en aspectos puntuales en cuanto a la didáctica y la metodología a utilizar para alcanzar transformaciones positivas como resultante del proceso.

Dentro de estas problemáticas se identifica la estimulación del desarrollo intelectual desde edades tempranas, como un tema de estudio universal e interdisciplinario por su connotación social, psicológica y pedagógica y por ser uno de las principales exigencias en el desarrollo integral del individuo como personalidad y en la socialización del mismo, lo cual alcanza especial dimensión en los tiempos actuales, por lo que el maestro en formación requiere estar preparado para dar atención a la referida temática.

Todo lo cual implica que desde su formación profesional se orienten en esta dirección, es por ello que se debe profundizar en que son numerosas las investigaciones que abordan el tema del desarrollo intelectual desde la perspectiva sociológica, psicológica, pedagógica y filosófica; entre otras, sin embargo, subsisten interrogantes no resueltas, en parte por las complejidades que implica su estudio.

Por consiguiente resulta oportuno que en esa formación reconozcan las diferentes corrientes psicológicas, y la manera de interpretar el desarrollo intelectual en los sujetos, por lo que se enfatiza en los estudios realizados por diferentes exponentes de la Psicología, por lo que se referirán algunos que aportaron al estudio de esta temática y que se trabajan desde el currículo y el plan de estudios.

El destacado psicólogo suizo Piaget, J. (como se cita en Vigotsky, L. S., 1981), estudió las características del niño y consideró que el desarrollo intelectual es  ““un proceso progresivo de equilibración con el medio, de adaptación a las condiciones de existencia, que para que el niño aprenda es necesario la existencia de estructuras intelectuales que le sirvan de base.”” (Vigotsky, L. S., 1981, pág.25).

A pesar que desde los términos que utiliza “adaptación” y “equilibración” se infiere su posición biologizadora, su teoría dio grandes aportes a la Psicología, pues estudió a profundidad las características del pensamiento del niño, estableció las etapas por las que atraviesa el intelecto humano, aunque señaló que  dependen fundamentalmente de la maduración del cerebro y de la influencia de la enseñanza y la educación. Destacó cómo a lo largo del desarrollo, el niño debe asumir un papel protagónico en la construcción de sus estructuras intelectuales y de las representaciones del mundo externo. Su principal limitación radica en plantear que la dirección del desarrollo intelectual va de lo individual a lo social, con ello evidencia que no significa el papel de los “otros”, ni tampoco la existencia de la experiencia histórico-cultural que constituye la fuente de este desarrollo.

En correspondencia con lo anterior Piaget, J., al igual que otros representantes de la teoría biogenetista dan un papel determinante al aspecto biológico, fundamentalmente a la herencia. Postula  que las estructuras psicológicas se encuentran desde el inicio contenidas en el organismo en desarrollo y ellas surgen como consecuencia de las leyes biológicas del desarrollo o a través de la maduración, las condiciones externas, sociales y culturales no ejercen una acción determinante en este proceso. Los representantes de esta posición ven en lo interno las causas fundamentales de los problemas en el aprendizaje. Al respecto Arias, G. expresó:

La idea de que el aprendizaje y el desarrollo están regidos, en su base por las leyes y los mecanismos biológicos, le resta valor a la participación e importancia que poseen los mecanismos educativos de interrelación personal, de acción social y cultural en el proceso de apropiación y desarrollo del ser humano. (Arias, G., 1999, p.4).

Sustentar el desarrollo humano desde una concepción biologicista es predeterminar genéticamente que el aprendizaje queda reducido al desarrollo psíquico, dirigido desde el propio sujeto. Es no reconocer el papel de la intervención educativa en el desarrollo, pues aunque no se puede negar lo biológico, tampoco puede absolutizarse.

Por otra parte están las teorías sociologistas que se opusieron a las concepciones biológicas, y demostraron que los procesos de asociación son imprescindibles para incorporar información, para conocer datos y como punto de partida para procesos más complejos; pero su explicación se centra en la determinación de lo ambiental para el desarrollo del ser humano,  todo lo cual limita el alcance de sus aportes. El conductismo, como parte de estas teorías, absolutiza el papel de las estimulaciones medioambientales, destaca entonces el aprendizaje, pero para ellos este se resume a una simple modelación de la conducta a partir de las influencias externas. Se sustenta principalmente en los hechos observables, o sea en la conducta del hombre, pues se hiperboliza la acción en detrimento del pensamiento. Esta corriente psicológica trató de explicar el desarrollo intelectual en el hombre tomando como referencia los resultados experimentales obtendidos en animales, de este modo se aprecia una concepción errada de este proceso en el que sin dudas interviene el propio sujeto que se desarrolla con la participación de procesos cognitivos y afectivos.

Uno de sus precursores fue Watson, J. B. (citado en Domínguez, M. & Martínez, F.; 2001) quien sobre la base de un programa conductista, elaboró un plan de reorganización de la sociedad, partiendo del criterio de que la conducta se prestaba para ser medida y cuantificada objetivamente, ignorando así no solo las propiedades congénitas, sino las características individuales que dan riqueza y diversidad a la vida interior del hombre. El esquema estímulo-respuesta, constituyó el centro de las ideas de este autor, pues  afirma que  al emplear determinado  estímulo se obtiene una  reacción esperada, con lo que se agota el conocimiento de los fenómenos psíquicos.

Con respecto a lo anteriormente planteado hay que significar que el desarrollo intelectual no se puede lograr y fortalecer definitivamente sobre la base del control externo absoluto, pues se precisa atender lo biológico y lo propiamente psicólógico que se va conformando a partir de la interacción entre estos dos factores, lo que implica que tanto las posiciones sociologizadoras como las de corte biologizador tienen un error común, no considerar el papel activo y protagónico del propio sujeto.

La concepción más acertada acerca de la relación entre enseñanza y desarrollo psíquico, y en especial sobre el desarrollo del intelecto, es la teoría histórico-cultural de Vigotsky, L.S. Este autor elabora una teoría y práctica psicológica basada en el Materialismo Dialéctico e Histórico desarrollado por Marx, para explicar, comprender y transformar al hombre. Al referirse al desarrollo humano plantea su determinación social, no como determinación absoluta ni directa, sino que se mediatiza continuamente a través de las múltiples circunstancias de la existencia humana. (Vigotsky, L. S. 1987, p. 72).

Por lo tanto el desarrollo intelectual es producto de las interrelaciones que se establecen en el proceso de actividad y comunicación donde el propio sujeto que se desarrolla debe asumir un papel protagónico desde el mismo nacimiento, sin embargo le corresponde al maestro un rol central en su dirección, es el encargado de modelar esas interrelaciones en el proceso  de enseñanza-aprendizaje, es por ello que las tareas de la educación intelectual que se brinden al niño, así como los procedimientos que emplee para su solución son especialmente determinantes.

A diferencia de las corrientes predominantes en su época, las cuales identificaban la enseñanza con el desarrollo, lo separaban o intentaban combinarlos, Vigotsky, L. S. consideró  que el papel rector en el desarrollo psíquico del niño corresponde a la enseñanza, esta es la fuente del desarrollo,  precede y conduce al mismo, sin embargo, no puede anular las leyes que lo rigen. En tal sentido, el desarrollo intelectual posee una naturaleza social determinada por la interrelación dialéctica entre lo interno y lo externo.

La tesis vigostkiana que permite considerar el desarrollo intelectual, como resultado de la enseñanza y la educación y comprender su esencia social, es la teoría acerca de la “zona de desarrollo próximo”, en la que se reconoce a la zona de desarrollo actual como, “ todo aquello que el niño o sujeto puede hacer por sí solo, sin ayuda. Todas las adquisiciones del sujeto (conocimientos, habilidades y hábitos formados) desarrolladas e interiorizadas, que forman parte de sus condiciones internas, que expresa lo que puede hacer por sí mismo en un momento dado.” (Vigotsky, L. S., 1981, p. 15).

La zona de desarrollo actual constituye parte importante del diagnóstico sobre la cual el maestro debe partir para la adquisición de nuevos conocimientos en sus escolares, sin embargo se se precisa atender la zona de desarrollo potencial que expresa  lo que tiene posibilidades de alcanzar en el futuro con determinadas condiciones, en los trabajos de Vigotsky, L. S, quedó definida como:

“La distancia entre el nivel de desarrollo, lo que sabe determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo próximo, lo que puede llegar a saber, determinado a través de la resolución de unos problemas bajo la guía o mediación de un adulto en colaboración con otro niño más capaz.” (Vigotsky, L. S., 1981, p. 15).

La anterior definición debe llevar a reflexionar acerca de que el escolar debe transferir su experiencia a nuevas situaciones, en el desempeño de otras tareas intelectuales y operar con la misma de forma independiente, a partir de reflejar aquellos razonamientos, conocimientos, procedimientos, que puede realizar con la ayuda de “otros”. Si siempre que el escolar se enfrente a un nuevo problema, va a necesitar de la ayuda de un compañero mejor preparado o de un adulto, entonces la enseñanza no ha sido verdaderamente desarrolladora, como para asumir nuevas tareas intelectuales y solucionarlas a partir de la experiencia anterior.

De este modo, las ayudas deben potenciar la autoayuda, mediante la promoción de un pensamiento autónomo y la apropiación de herramientas cognitivas. Resulta interesante las ideas de A. Labarre () quien señala que la enseñanza es verdaderamente desarrolladora cuando el sujeto es incluso capaz de brindar ayudas a los otros, o sea lo convierte en mediador, capaz de generar el desarrollo en otros sujetos.

La zona de desarrollo próximo refleja las potencialidades del sujeto, por lo que el maestro debe brindar puntos de apoyo para el razonamiento y la orientación, de manera que se amplíe sus posibilidades de desarrollo psíquico, temática que aún no ha sido agotada y resultan insuficientes los procedimientos didácticos que existen y se utilizan con este fin.

Esta teoría señala la necesidad de orientar la enseñanza, no a particularidades del desarrollo ya formadas sino a las que están en proceso de formación, a no adaptar los contenidos a las particularidades del pensamiento infantil ya logradas sino por el contrario, incluir aquellos contenidos cuya asimilación exige nuevas y superiores formas del pensamiento.

Es necesario también considerar para el tratamiento del desarrollo intelectual la Ley Genética del Desarrollo, definida de la siguiente manera:

Cualquier función en el desarrollo cultural del niño aparece dos veces, o en dos planos diferentes. En primer lugar aparece en el plano social y después en el plano psicológico. En principio aparece entre las personas como una categoría interpsicológica. Esto es igualmente cierto con respecto a la atención voluntaria, la memoria lógica, la formación de conceptos y el desarrollo de la voluntad. (Vigotsky, L. S. 1995, p.150).

Con esta ley el autor establece que solo a partir de la interrelación del sujeto con las demás personas, se interiorizan las funciones psicológicas y se mediatizan las relaciones con el resto de los miembros de la sociedad. Además, reafirma una vez más la importancia de ver el desarrollo psíquico como un proceso que va de lo social a lo individual, lo que posibilita conducir el desarrollo intelectual desde la reestructuración del proceso de enseñanza-aprendizaje que se distingue por ser interactivo y comunicativo. Así, el maestro al diagnosticar cada escolar debe evaluar aquello que se encuentra en ambos planos, pero también tiene la posibilidad de modelar o propiciar aquellas condiciones externas que serán más favorables para propiciar el desarrollo intelectual.

Otra de las tesis básicas para el estudio del desarrollo intelectual, que estrabajada cdesde la formación del profesional de la educación, es la ley acerca de la dinámica o situación social del desarrollo, considerada como: “”la relación que se establece entre el niño y el entorno que lo rodea, sobre todo el social, es totalmente peculiar, específica, única e irrepetible para esta edad””. (Vigotsky, L. S. 1995, p. 264).

La situación social de desarrollo es el punto de partida para todos los cambios dinámicos que se producen en cada edad y expresa que las condiciones biológicas, están mediatizadas por toda la experiencia histórico-cultural, que a su vez en cada niño, es refractada desde su experiencia particular y sobre la base de su desarrollo psicológico, que desde muy temprano comienza a formarse. En tal sentido, el desarrollo intelectual es un aspecto a tomar en cuenta en la situación social del desarrollo, por tanto las influencias externas mediatizan este proceso,  al mismo tiempo que lo propician.

Al respecto Kraftchenko, O. & Cruz, L. reflexionan acerca de que este desarrollo hay que considerarlo desde su integridad histórico-concreta. El desarrollo psíquico no tiene lugar en el interior del individuo, con independencia de la realidad en que se vive, sino que ocurre en el sistema de relaciones, de este individuo con el medio a través del proceso de la actividad conjunta y que por tanto, la enseñanza es la fuente principal del desarrollo. (Kraftchenko, O. & Cruz, L., 1995, p. 32).

Por lo que en el desarrollo intelectual hay que considerar las regularidades principales del desarrollo psicológico del niño, profundizar en el sistema particular de la relación niño-medio social, que en cada período adopta formas particulares, pero que mantienen la misma esencia. (Kraftchenko, O. & Cruz, L., 1995, p. 32).

El escolar se desarrollará más intensamente y con más calidad en situación de comunicación durante el proceso de acciones conjuntas con el maestro y el resto del grupo, que en condiciones de simple colaboración personal o en situación de actividad independiente, sin la participación de los “otros”. En las interacciones e interrelaciones propias de  la actividad de estudio ocurren  cambios cualitativos en el desarrollo de la comunicación, así como en la actividad orientadora de los escolares que transcurre durante el proceso del aprendizaje, todo lo cual determina un nivel superior de desarrollo intelectual, en la medida en que los  resultados adquieren  una significación para el sujeto y son valorados  por parte de quienes le rodean.

Como ha apuntado González, F.: “”Lo social no es simplemente una influencia externa que incide sobre los procesos de desarrollo, estos aparecen con la intervención de lo social mediante la actividad y la comunicación (…).”” (Gónzalez Rey, 1985, p. 26). Este autor realiza especial énfasis en el carácter interactivo de este proceso y en el vínculo de lo instructivo y lo afectivo para el logro del desarrollo intelectual en el individuo.

También resulta importante para la comprensión del desarrollo intelectual el modo en que Vigostky, L. S. explica la relación entre pensamiento y lenguaje*, a partir del significado de las palabras, idea que se manifiesta cuando expresó: “”La relación entre pensamiento y palabra es un proceso viviente; el pensamiento nace a través de las palabras. Una palabra sin pensamiento es una cosa muerta y un pensamiento desprovisto de palabras permanece en la sombra.”” (Vigotsky, L. S. 1995, p. 23).

De lo anterior se infiere el papel fundamental del lenguaje como instrumento de cognición, por lo que es necesario que el maestro preste especial atención al Programa de Lengua Materna desde el desarrollo de habilidades comunicativas asociadas a los procesos de comprensión y construcción de diferentes tipos de textos, entre los cuales resulta de gran significación el narrativo, que exige de la coherencia y fluidez en las ideas que evidentemente están relacionadas con el desarrollo intelectual.

Todos los postulados vigotskianos revelan la posición de este autor ante el problema de las interrelaciones entre enseñanza y desarrollo, de este modo el desarrollo intelectual es fruto de la estrecha relación con el medio, con la cultura y la sociedad en el sentido más amplio. La educación tiene una función esencial en el desarrollo intelectual y personal de los individuos. El proceso de su formación y despliegue posee una naturaleza social, interactiva y modificable.

Por todo lo anterior resulta importante la organización del proceso de enseñanza-aprendizaje en función del desarrollo intelectual. Se requiere entonces organizar las acciones por aquellas personas que son responsables de conducir y dirigir los procesos educativos mediante la utilización de diferentes métodos y procedimientos que permitan al escolar, transitar de lo interpsicológico a lo intrapsicológico, al proceso de internalización, ya que en el  mismo se logra mediante la transformación de las acciones externas, materiales y  prácticas en internas como resultado de la acción verbal.

Resulta necesario entonces buscar procedimientos para que en el escolar se produzca el tránsito de lo externo a lo interno, lo que implica el surgimiento de nuevas funciones psicológicas,  cualitativamente superiores, que permiten el paso de una etapa a otra y por consiguiente a una nueva situación social del desarrollo. Todo lo cual es resultado de una estimulación eficiente del desarrollo intelectual, a partir de las características grupales e individuales de los escolares, detectadas en el diagnóstico, para así atender de forma temprana y oportuna la diversidad existente en el grupo escolar.

Al organizar el medio interpsicológico, son variados los métodos y procedimientos que pueden utilizar los maestros pero siempre con la colaboración directa del escolar, desde su papel activo y protagónico, que solo se logrará cuando el desarrollo intelectual se vincule a la esfera afectiva. Es importante  lograr que el escolar quiera hacer, que posea incentivos para la realización de la tarea intelectual que en todos los casos debe resultarle significativa, o sea necesaria y agradable. Es por ello, que para estimular el desarrollo intelectual, se requiere partir de una enseñanza que provoque ese desarrollo. Al respecto Vigotsky, L. S. afirmó que:

El aprendizaje no equivale a desarrollo; no obstante, el aprendizaje organizado se convierte en desarrollo mental y pone en marcha una serie de procesos evolutivos que no podrían darse nunca al margen del aprendizaje. Así pues, el aprendizaje, es un aspecto universal y necesario del proceso de desarrollo culturalmente organizado y específicamente humano de las funciones psicológicas. (Vigotsky, L. S., 1987, p.96)

El aprendizaje estimula procesos evolutivos internos capaces de operar solo en interacción con las personas del entorno y en cooperación con algún semejante. Una vez que se han internalizado estos procesos, se convierten en parte de los logros evolutivos independientes del escolar, que aportan a su desarrollo intelectual. Este aprendizaje debe tener un carácter diferenciado en cada etapa, y en cada individuo, por lo tanto en la edad escolar  es necesario desarrollar procedimientos que al apoyarse en las características del pensamiento representativo típico de los primeros grados de la escuela primaria así como en sus principales intereses y actividades significativas se  potencie el desarrollo de procesos cognitivos más complejos y se contribuya a la formación de intereses y disposición positiva hacia la actividad intelectual.

Seguidores de la escuela histórico-cultural han profundizado alrededor de la temática, así por ejemplo, Venguer, L.A. (1988), planteó que el ocuparse del desarrollo intelectual es un elemento de suma importancia, pues considera que el carácter espontáneo, no consciente de las influencias pedagógicas provoca una enorme diferencia en el nivel de desarrollo, de las capacidades cognoscitivas. El verdadero papel de la enseñanza y la educación se evidencia solo si se reconoce que la experiencia social es la fuente directa del desarrollo psíquico. Precisamente la enseñanza y la educación son el medio fundamental para transmitir esta experiencia al niño. Es necesario pasar de la enseñanza espontánea a la enseñanza consciente orientada a un fin, capaz de dar un efecto máximo sobre el desarrollo. (Venguer, L.A., 1988, p.5)

El maestro en la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje debe asumir el papel de guía, de conductor sin aplastar el papel activo y protagónico del escolar, por tanto, el maestro, con el  conocimiento que posee de la Pedagogía y la Didáctica, debe promover una actitud positiva ante las tareas intelectuales, como resultado del dominio de procedimientos de carácter intelectual que le proporcionan confianza y seguridad en la solución de los problemas que cotidianamente se presentan.

La situación descrita indica la necesidad de buscar procedimientos que permitan la orientación consciente, la planificación y la correcta ejecución de diferentes tareas que garanticen estimular el desarrollo intelectual del escolar primario.

La escuela desempeña un rol fundamental y en particular, el maestro como favorecedor del desarrollo intelectual, para lo cual debe concebir un proceso de enseñanza-aprendizaje flexible, dinámico, con apertura constante a lo nuevo, con una relación maestro-alumno, alumno-maestro, alumno-alumno, de forma adecuada, positiva y estimulante.

Resultan notables los trabajos de León, S., López, J. & Siverio, A. M. (1995), en los que se refiere que se necesita de procedimientos creativos, que incentiven al niño a participar reflexivamente en el proceso para lograr la activación intelectual en el proceso de asimilación de los conocimientos y desarrollo de habilidades. Estos autores, conscientes de la estrecha relación existente entre el desarrollo intelectual y la influencia del adulto en el proceso de enseñanza-aprendizaje, han enfatizado en que el desarrollo intelectual de los niños ocurre bajo la influencia de la educación y el aprendizaje, así como del mundo circundante.

Existen diferentes procedimientos didácticos que constituyen bases sustanciales del sistema de métodos que utilizan maestros y escolares, al enseñar y aprender como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. Silvestre, M. & Zilberstein, J. hacen un llamado a que se utilicen procedimientos en las clases que atiendan no únicamente a lo externo del proceso, la organización de la clase o la utilización de medios de enseñanza, sino que profundicen en lo interno, es decir, en aquellos procedimientos que promuevan el análisis, la síntesis, la comparación, la abstracción, la generalización, la inducción, la deducción, la demostración, la búsqueda de las causas y de las consecuencias, la búsqueda de la esencia, entre otros elementos importantes, que conduzcan a un pensamiento cualitativamente superior y que permitan a su vez, no solo el desarrollo cognoscitivo, sino también el de los sentimientos, actitudes, valores, convicciones, que provoquen la formación de la personalidad de los niños, adolescentes y jóvenes, acorde con la realidad. (Silvestre, M. & Zilberstein, J., 2000, p. 99).

Por otra parte Rico, P. siguió como objetivo en sus estudios, junto a un grupo de investigadores cubanos, la elaboración de procedimientos metodológicos, en cuyas condiciones y exigencias psicopedagógicas estén contenidos aspectos esenciales que puedan servir de mediadores para una actividad intelectual reflexiva, autorregulada, la que ha de contribuir a al desarrollo del pensamiento y las capacidades cognoscitivas en los escolares pequeños desde posiciones que permitan dar atención, conjuntamente con lo intelectual, a los aspectos afectivos, volitivos y motivacionales, tan importantes en el desarrollo pleno del niño. (Rico, P., 2002, p. 15)

En otra dirección, se plantearon la elaboración de técnicas (tareas docentes y no docentes), cuya estructura y condiciones  posibiliten, como parte de la asimilación de conocimientos, incidir en el desarrollo intelectual del niño. De esta forma atendieron las dos condiciones: el proceso mediador y las tareas de aprendizaje desde tempranas edades escolares, todo lo cual realza la importancia de estos estudios, si se tiene en cuenta que en gran medida, de ello depende su posterior aprendizaje y desarrollo.

Es necesario que el maestro en formación reconozca el valor del término y de las particulatridades que adquiere en la Educación Primaria, por lo que se realizará una  reflexión sobre qué se entiende por desarrollo intelectual de los escolares. Vigotsky, L. S. consideró que el desarrollo intelectual se desarrolla en estrecha relación con el medio, con la cultura y la sociedad en el sentido más amplio. La educación tiene una función esencial en el desarrollo intelectual y personal de los individuos. El proceso de formación y despliegue de lo humano posee una naturaleza social, interactiva y modificable. Al respecto plantea:

(…) la cultura origina formas especiales de conducta, modifica la actividad de las funciones psíquicas, edifica nuevos niveles en el sistema del comportamiento humano en desarrollo. Es un hecho fundamental y cada página de la psicología del hombre primitivo que estudia el desarrollo psicológico cultural en su forma pura, aislada, nos convence de ello. En el proceso del desarrollo histórico, el hombre social modifica los modos y procedimientos de su conducta, transforma sus inclinaciones naturales y funciones, elabora y crea nuevas formas de comportamiento específicamente culturales. (Vigotsky, L. S., 1987, p. 33)

El significado teórico-metodológico, del término desarrollo intelectual, desde las ciencias pedagógicas está en servir de fundamento para explicar regularidades que se manifiestan en la educación, formación y desarrollo integral de la personalidad bajo influencias pedagógicas, en lo que se incluye tanto la formación y el desarrollo intelectual, como la formación y desarrollo afectivo- motivacional de los escolares.

El desarrollo intelectual, según Álvarez, M., es un proceso donde se produce un crecimiento paulatino de la facultad de conocer y comprender el entorno en un sujeto, a lo largo de su ciclo vital en el cual debe mostrarse hábil para vincular sus percepciones, abstraerse y asociar conceptos, establecer relaciones satisfactorias con su medio y lograr su crecimiento personal. (Álvarez, M., 2009, p. 15). Aunque se considera por la autora procesos cognitivos relacionados, tanto con el nivel sensorial, como con el racional para poder comprender el entorno no se aprecia la inclusión de la esfera afectiva que indudablemente constituye también expresión del crecimiento personal, aun cuando en su investigación demuestra que es posible estimular el desarrollo intelectual en escolares con retraso mental, a partir de desarrollar en ellos la autoestima.

En el Modelo de Escuela Primaria se asume que el desarrollo intelectual implica la capacidad del sujeto para enfrentar y solucionar problemas para lo cual pone en función todos sus recursos en cuanto a conjunto de conocimientos, procedimientos, estrategias, habilidades, etc., que le permitan interactuar con el medio en función de un intercambio autorregulado y transformador en que tanto el sujeto como el medio se van transformando. (Rico, P. et al, 2002a, p. 118)

Lo anterior apunta a la necesidad de vincular el desarrollo intelectual con la regulación del comportamiento frente a las disímiles situaciones problémicas a partir de los recursos personológicos que se poseen, en tal sentido la estimulación de este proceso debe dirigirse a fomentar la apropiación de procedimientos que favorezcan la comprensión de la realidad.

En relación con esta temática han sido consultados otros investigadores que han contribuido a la elaboración de los fundamentos del desarrollo de la habilidad de planificar en la infancia preescolar, y que aportan a la presente investigación: León, S. (1990, 1995), Valera, O. (1995), Martínez, F. (1989, 2000, 2004), García, S. A. (2009), entre otros.

Sobre este particular Varela, O. esboza que es posible que la falta de éxito al afrontar complejas situaciones de la vida cotidiana que requieren la elaboración exhaustiva de un plan de acción para alcanzar los objetivos deseados, o la ineficiencia de los escolares en la realización de sus estudios y el cumplimiento de sus deberes escolares se deba en cierta medida, a que no se está habituado a asumir una actitud de análisis, de previsión, proyección o planificación de las tareas y problemas a solucionar, así como la incapacidad de concretar estos propósitos en un plan de acción. No se trata de programar la conducta del maestro y los escolares, sino de inducir y capacitar a estos a orientarse en la naturaleza y condiciones de las tareas y problemas y, sobre esta base, proyectar su actuación. (Varela, O., 1995, p. 23) Para el 1.2

Estas reflexiones resultan válidas para buscar procederes que se dirijan a alcanzar estos propósitos a partir de reconocer que el desarrollo intelectual representa, una premisa fundamental en la sociedad cubana actual y se convierte para los educadores en un gran reto lleno de exigencias, por lo que pedagogos y psicólogos tratan de dar una respuesta precisa a esta temática, enfrascados en la búsqueda de procedimientos que garanticen mayor eficiencia en el proceso educativo, así como alternativas en las que el escolar asuma de manera paulatina un rol más activo y consciente en la orientación, ejecución y control de las tareas cognitivas.

La educación y el aprendizaje, así como el mundo circundante influyen en el desarrollo intelectual de los escolares, es por ello que las tareas de la educación e instrucción intelectual son especialmente complejas e importantes, en las que corresponde al maestro un rol central en la estimulación de estos procesos. Todo lo anterior debe comenzar a trabajarse desde su formación. Luego, una vez graduado podrá profundizar en el estudio de la temática para dar seguimiento a la misma desde la autopreparación, autosuperación, superación, el trabajo metodológico y la investigación, desde los componentes docente-metodológico y científico-metodológico.  

CONCLUSIONES

  • Ø La práctica demuestra la necesidad de atender de forma priorizada, la formación del profesional de la educación, para el ejercicio de una adecuada estimulación del desarrollo intelectual de los escolares, por el rol que le corresponde en la sociedad.
  • Ø Con una adecuada formación del profesional de la educación, se garantiza la atención de las características y procesos de la actividad cognoscitiva, aplicar en su trabajo cotidiano, docente y extradocente, algunas vías que le posibiliten el análisis de la cognición de sus escolares, constatando el nivel alcanzado, o detectando deficiencias en la formación y el desarrollo de los distintos procesos.
  • Ø Acorde con la expectativa científica principal del trabajo, se constata que es factible estimular el desarrollo intelectual de los escolares primarios, a partir de una adecuada formación del profesional de la educación, que garantice el uso sistemático de procedimientos que fomenten el desarrollo de la actividad cognoscitiva, el desempeño en la realización de tareas intelectuales, la utilización del lenguaje como forma de mediatización y la afectividad. 

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Guerra Vento, Vilma y Cuenca Díaz, Maritza: "La formación del profesional de la educación: un reto para lograr la estimulación del desarrollo intelectual de los escolares primarios" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, octubre 2013, en http://atlante.eumed.net/desarrollo-intelectual/

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