LA EDUCACIÓN AMBIENTAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA EN EL PROCESO PEDAGÓGICO

RESUMEN

La educación ambiental ha sido un tema recurrente en el quehacer científico, tanto nacional como internacional, esto se debe a los problemas medio ambientales actuales, entre otros se pueden citar: la contaminación de las aguas, la contaminación del aire por efecto invernadero, la degradación y erosión de los suelos. En la actualidad estos problemas se han agravado considerablemente afectando el desarrollo económico, social y cultural de la humanidad, es por ello que constituyen punto de análisis y de valoración para garantizar la vida en el planeta tierra. Para los educadores estos problemas no son ajenos, los mismos son abordados dentro del proceso pedagógico, como prioridad para así contribuir al desarrollo integral, armónico y sostenible de las generaciones actuales y futuras.
De ahí, que el siguiente trabajo aborde algunas reflexiones sobre la problemática ambiental desde la perspectiva de la comunicación educativa en el proceso pedagógico como una alternativa para el fortalecimiento de la educación ambiental.

Palabras Clave: Comunicación educativa, educación ambiental y educación popular.

INTRODUCCIÓN 

El desarrollo mundial en la época contemporánea, se caracteriza por la creciente existencia de problemas globales, entre ellos, el peligro de la guerra mundial, el alto e incontrolable crecimiento demográfico, el desarrollo económico y social entre los países, la subalimentación, el agotamiento de los recursos naturales y energéticos, la contaminación, degradación y afectaciones del medio ambiente.

Ante tal desastrosa situación es necesario que se desarrolle un proceso de educación ambiental, desde lo intrínseco para dar garantía al desarrollo sostenible desde la perspectiva de una comunicación educativa competente, centrada en la preparación, tanto en el conocer, el saber, el saber hacer, como en el comportamiento humano, para así instruir a los hombres y mujeres en valores ambientalistas que le posibiliten tomar conciencia, sobre cuál es su papel en la conservación del patrimonio social, cultural y económico que se debe legar a las generaciones actuales y futuras. Es por ello que se hace necesario comprender que en el centro de este problema se encuentra el ser humano como el elemento biopsicosocial más importante que integra el medio ambiente y que por su naturaleza consiente, activa, transformadora, desarrolladora es quien posee todas la potencialidades para revertir la problemática ambiental actual y garantizar la vida más saludable en un planeta verdaderamente azul.

En este sentido, podemos decir,  según Machado de Armas, A (2010), que el Desarrollo Humano se concibe no solo como el ingreso y el crecimiento económico, sino que engloba también el florecimiento pleno y cabal de la capacidad humana y destaca la importancia de conocer necesidades, aspiraciones y opciones para cada persona, en el centro de las actividades de desarrollo.

Desde hace mucho tiempo se afirma que tanto el bajo nivel cultural de la población, como su deficiente estado de salud y pobreza son  fuertes obstáculos para el desarrollo socioeconómico de cualquier sociedad. De ahí la necesidad de impulsar políticas sociales, educativas y económicas como elementos inseparables que tributen al desarrollo de la educación ambiental en las mismas.

Es a partir de estas reflexiones, que se hace necesario insertar como parte del proceso pedagógico lo relacionado con la Comunicación Educativa en su condición de categoría pedagógica y psicológica, utilizada como herramienta fundamental por los maestros para potenciar y educar en valores éticos, socioculturales y medio ambientales  a los educandos posibilitando la adquisición de conocimientos, actitudes, normas de conducta, habilidades y saberes que en general necesita todo ser humano para poder comprender cuál es el papel que le corresponde desempeñar en la batalla por la preservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y por la mantención de la población humana en el planeta tierra.

Los asuntos relacionados con los valores humanos y muy especialmente los referentes a la educación ambiental, son recurrentes en los constantes debates que se suceden entre las personas ya sean profesionales o no, entre los cuales se analizan problemas muy complejos y trascendentales de carácter político, económico, social, científico e incluso tecnológico, entre otros o simplemente de la vida cotidiana.

El logro de una cultura ambiental en la población cubana y en el mundo constituye una premisa  indispensable no sólo para el desarrollo sostenible. La educación ambiental de la población sigue siendo un instrumento fundamental de la Estrategia Ambiental Nacional, por lo que es necesario mantener la orientación de la educación ambiental hacia el desarrollo sostenible en consonancia con las metas económicas, sociales y políticas de la construcción del socialismo en Cuba en la compleja situación del mundo contemporáneo. 

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL

En el año 1972 por primera vez, en el Informe del club de Roma, se establecieron las posibles consecuencias ambientales asociadas al crecimiento de las poblaciones y de sus estilos de desarrollo, abriendo las puertas para que ese mismo año se abordara este tema en la Conferencia de Estocolmo para el Medio Humano, donde diversos países trataron asuntos relacionados con los nexos entre el hombre y su ambiente.

Aquí se establece el Principio 19, que señala: “Es indispensable una educación en labores ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos, y que preste la debida atención al sector de la población menos privilegiada, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades, inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos”.

A pesar de los esfuerzos que realizan las Organizaciones no Gubernamentales y de algunos políticos del mundo, se entiende que para lograr establecer un equilibrio armónico entre la sociedad y la naturaleza, es necesario que haya un desarrollo económico, político y social planificado, donde el progreso social se haga compatible con la Educación Ambiental.

Según Delgado Vázquez, J (2012) como una alternativa para modificar las conductas respecto al medio ambiente y crear una conciencia ecológica es que surge la Educación Ambiental; a pesar que en los Estados Unidos desde finales del siglo XVIII ya existían programas de Educación sobre la conservación y otros aspectos relacionados con el Medio Ambiente, se considera al año 1968 como la fecha de su nacimiento; pero no es hasta la década de los 70 que comienzan a producirse una serie de acciones a nivel mundial que legitiman el papel de esta educación.

Según Suárez Pérez, C (2007), en 1977, Tbilisi (URSS) se acuerda la incorporación de la Educación Ambiental a los sistemas de educación, estrategias; modalidades y la cooperación internacional en materia de Educación Ambiental. Entre las conclusiones se mencionó la necesidad de no solo sensibilizar sino también modificar actitudes, proporcionar nuevos conocimientos y criterios y promover la participación directa y la práctica comunitaria en la solución de los problemas ambientales. En resumen se planteó una Educación Ambiental diferente a la tradicional, basada en una pedagogía de la acción y para la acción.

Además es importante resaltar la celebración de la Cumbre de la Tierra en Brasil (1992), donde se emitieron una serie de documentos, entre los cuales se destacó la Agenda 21, que contiene una serie de tareas a realizar hasta el siglo XXI. En la misma se dedica el capítulo 36, al fomento de la educación, capacitación, y la toma de conciencia; establece tres áreas de programas: La reorientación de la educación hacia el desarrollo sostenible, el aumento de la conciencia del público, y el fomento a la capacitación.

También en las conclusiones del Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, Guadalajara (México, 1992) se estableció que la Educación Ambiental es eminentemente política y un instrumento esencial para alcanzar una sociedad sustentable en lo ambiental y justa en lo social. Se refiere a la incorporación de las múltiples dimensiones de la realidad, criticando la posición meramente ecológica lo que constituye una reconceptualización de los principios básicos que la conforman. Se consideró entre los aspectos de la Educación Ambiental, el fomento a la participación social y la organización comunitaria tendientes a las transformaciones globales que garanticen una óptima calidad de vida y una democracia plena que procure el autodesarrollo de la persona. Como elemento muy importante en las conclusiones se pronunciaron por la necesidad de contextualizar este trabajo a las condiciones socioeconómicas y políticas de los países de América Latina. 

Criterios de  expertos sobre la Educación Ambiental

La Educación Ambiental tiene en el proceso hacia el desarrollo sostenible. Sin embargo, es evidente que la acción educativa, por sí sola, no es suficiente para responder al reto ambiental. “Para contribuir con eficacia a mejorar el medio ambiente, la acción de la educación debe vincularse con la legislación, las políticas, las medidas de control y las decisiones que los gobiernos adopten en relación al medio ambiente humano”. (UNESCO), citado por Martínez Huerta (2007)

La Ley 81 cubana de 1997 define la Educación Ambiental como un proceso continuo y permanente que constituye una dimensión de la educación integral de todos los ciudadanos orientada a la adquisición de conocimientos, desarrollo de hábitos, habilidades, capacidades y actitudes, y en la formación de valores se armonicen las relaciones entre los seres humanos y de ellos con el resto de la sociedad y la naturaleza, para propiciar la orientación de los procesos económicos, sociales y culturales hacia el desarrollo sostenible preservando condiciones favorables para las futuras generaciones.

Según Valdés (1997), citado por Delgado Vázquez, J (2012) la Educación Ambiental, como proceso educativo para cada individuo, las familias, las comunidades, la sociedad y el Estado deben reorientar y contribuir al logro del desarrollo sostenible mundial. La Educación Ambiental es un excelente proceso que, satisfactoriamente enfocado, programado, ejecutado y evaluado en los distintos grupos y sectores de nuestras sociedades, puede renovar y estimular los procesos políticos, económicos, sociales y culturales de nuestros países para contribuir a minimizar la pobreza, el analfabetismo, la falta de educación, carencia de servicios de salud y otros problemas globales contemporáneos, incluyendo los problemas del medio ambiente mundial.

Para las autoras la educación ambiental, debe ser un proceso en el cual participen todos, las familias, las comunidades de todo el mundo, pero sobre todo debe formar parte de la política de los gobiernos, principalmente de aquellas trasnacionales que tanto            daño le hacen al medio ambiente, no basta con la voluntad de hacer, sino de fomentar acciones concretas que conduzcan a cambios sustanciales  en el medio ambiente mundial 

La educación popular como vía para la formación de una educación ambiental. 

La educación popular constituye una práctica educativa, renovadora, realizada por el destacado educador  brasileño Paulo Freire, la cual ha sido aceptada y difundida en todo el mundo, por su carácter participativo y dinámico, esta para muchos científicos tiene sus antecedentes en la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt. A continuación abordaremos los preceptos fundamentales de esta teoría, además sobre la educación popular y la importancia que tiene como una vía para el logro de una educación ambiental.

La teoría o hermenéutica crítica tiene su origen en la Escuela de Frankfurt, representada el inicio por filósofos, tales como: Adorno, Horkheimer y Fromm. A partir de la segunda mitad del siglo XX, el filósofo crítico más conocido y continuador de la escuela de Frankfurt es Jürgen Habermas, (1987-2002) este, partiendo de la crítica al positivismo y a la hermenéutica elabora una teoría de la Acción Comunicativa como base para una teoría critica de la sociedad. Habermas intenta integrar postulados del positivismo y de la hermenéutica en una nueva propuesta que permitiera corregir deficiencias de uno y otra para lograr establecer criterios válidos para reconocer enunciados verdaderos referentes al mundo objetivo y enunciados correctos referidos al mundo de las interacciones humanas.

La Teoría de la Acción Comunicativa ofrece un análisis de los problemas de las sociedades contemporáneas. Para expandir el punto de vista de la hermenéutica, Habermas expone que la influencia del poder en la historia y la falta de oportunidad para la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre prácticas y procedimientos que afectan su desempeño y vida diaria además de la poca reflexión sobre estos temas, provoca manifestaciones patológicas en la sociedades: generación de conocimiento mutilado, ciego para estudiar las interacciones y relaciones entre diferentes aspectos de la realidad, falta de compromiso generalizado de los ciudadanos para transformar sus sistemas sociales, deslegitimación de los valores y normas, anarquización de procesos sociales y hegemonía de tipos de conocimientos sobre otros conocimientos. En su conjunto esas manifestaciones producen y expresan procesos de anomia social que obstaculizan el desarrollo de las capacidades de los ciudadanos y empobrecen la posibilidad   de innovación, transformación y desarrollo sustentable de las sociedades.

En América Latina uno de los exponentes de la tradición crítica es Paulo Freire (1999, 1993, 1987,1985), este educador concibe una práctica educativa y de generación de conocimientos basada en la interacción entre humanos dispuestos a aprender colectivamente a partir de las realidades y circunstancias donde se desarrollan, a partir del mundo específico donde se constituyen como sujetos. De esta forma los aprendices o educandos, que en realidad somos todos habilitan colectivamente una conciencia y reflexión sobre sus realidades que le facilita  apropiar poder para transformarlas a través de conquistar o construir una capacidad de actuar con autonomía, con criterio concreto y propio sobre la realidad a transformar.  Para Freire, esa práctica educativa es una práctica liberadora, diferente a la práctica domesticadora de la educación convencional.

Freire (1999) citado por Salazar Liendo, L y Rosabal Navarro, Y (2007) defiende que para hacer pedagogía crítica y progresiva hay que tomar en cuenta que:

  1. El conocimiento experiencial que todos los participantes en procesos de aprendizaje traen consigo es válido.
  2. Los participantes de procesos de aprendizaje son sujetos activos que aprendiendo se apropian del poder para conocer el significado profundo y contextual de los objetos para aprehenderlos y descubrirlos.
  3. El conocimiento que los participantes traen al aprendizaje merece respeto, para no dar vueltas alrededor de él sino para colectivamente trascenderlo.
  4. Los espacios de aprendizaje constituyen terrenos en interacción con las luchas, los conflictos del mundo, no son espacios aislados.
  5. Los participantes en procesos de aprendizaje tienen el derecho a rebelarse contra el autoritarismo de los facilitadores.
  6. La tolerancia con lo diferente es una necesidad para el bien común hacer la coexistencia con lo diferente es posible, aceptar que el conocimiento nuestro es falible que no es único.
  7. El conocimiento no se puede transmitir a través de paquetes preconcebidos ni las metodologías se pueden desarrollar independiente de los contextos de vida de los participantes.

Hacer lo contrario es mostrar irrespeto por las habilidades, conocimientos y prácticas de los aprendices y, al mismo tiempo, es hacer visible la arrogancia de los especialistas que se consideran ellos mismos como iluminados. En resumen es mostrar el autoritarismo de los que se creen superiores.

Para las autoras lo anteriormente abordado demuestra que la educación popular actualmente es una vía factible y necesaria en el desarrollo de profesionales competentes y comprometidos con la sociedad, capaz de coexistir y habitar sobre el intercambio mutuo de conocimientos, de una forma participativa y dinámica. En el proceso docente –educativo la práctica educativa de Paulo Freire constituye un pilar fundamental para lograr una verdadera educación ambiental, teniendo en cuenta que la Educación Ambiental es un proceso educativo permanente encaminado a preparar al hombre para la vida, enseñarlo a utilizar racionalmente los recursos, satisfaciendo las necesidades actuales y preservando condiciones favorables para las futuras generaciones. (Balmaceda, 2004).

LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA Y LA  EDUCACIÓN AMBIENTAL EN CUBA 

La vida colectiva y la comunicación con sus semejantes marcaron diferencias esenciales entre los animales y los seres humanos. En el proceso de adaptación y transformación del medio mediante el trabajo y la comunicación se constituyen en condiciones esenciales de desarrollo humano.

La comunicación refleja la necesidad objetiva de los hombres de asociación de cooperación mutua, y es también condición del desarrollo de la individualidad, originalidad e integridad de los mismos. A través de ella se intercambian pensamientos, vivencias afectivas y se realiza todo el sistema de relaciones humanas. De aquí que la comunicación en sentido general y de manera especial la comunicación educativa, juega un papel muy importante en el desarrollo del proceso docente educativo ya que la misma adquiere carácter pedagógico, contribuyendo en todo momento al desarrollo de una adecuada educación ambiental.

De acuerdo con los criterios de C. Cancino y M. Match (1990) citado por Brizuela Arcia, Leida G.et al, definen la comunicación educativa basada en dos tendencias: una derivada de la tecnología educativa que concibe a la comunicación escolar como un modelo funcional con excesivo énfasis en la técnica en detrimento del sujeto, y otra que enfatiza en el sujeto y concibe a la comunicación y a la educación como dos procesos inseparables, donde el diálogo y la resistencia (criticidad) constituyen elementos indisolubles y mutuamente complementarios.

F. González (1995) citado por Suárez Pérez, Claribel (2007) destaca que la comunicación es la que determina la atmósfera psicológica en todo grupo humano, y es la función esencial de la educación. Además, considera que la atmósfera institucional debe ser percibida por el niño como cálida, disciplinada, bien estructurada y participativa.

Por su parte  Ana M. Fernández González (2003) la comunicación educativa no es más que el campo de aquellas situaciones de comunicación que de modo intencional tributan al desarrollo humano, al aprendizaje en su más amplio sentido, al crecimiento personal.

Una comunicación realmente educativa tiene lugar solamente cuando las relaciones humanas que se producen en el proceso pedagógico no son únicamente de transmisión de información, sino de intercambio, de interacción e influencia mutua, lo que propicia el desarrollo del individuo, su personalidad y del grupo escolar, así como del profesor, tanto como profesional y como persona. La comunicación educativa se distingue por su:

  • Carácter de proceso bidireccional, interactivo.
  • Necesaria intencionalidad consciente del que educa.
  • Respuesta a fines siempre positivos (en correspondencia con el sistema de valores del marco de referencia).
  • “Modo de hacerse” particular, exigencias que son afines a tomar al “otro” en cuenta en la comunicación, permitir su expresión auténtica en el diálogo, acceder a un clima afectivo positivo.

La comunicación educativa, contribuye a la formación de valores relacionados con la educación ambiental, el estilo comunicativo del profesor, su competencia comunicativa y ejemplo moral depende en gran medida de la motivación, el interés, los sentimientos, las necesidades para conocer lo nuevo, para desarrollar habilidades, modificar conductas, comprender y actuar en consecuencia para contribuir a la conservación del medio ambiente, a la potenciación del desarrollo sostenible, así como también, a trasmitir a otras personas estos saberes y sumarlos en esta dirección. Por otro lado cuando la comunicación educativa es mucho más que trasmitir información, es lograr la unidad entre lo instructivo y lo educativo pues en el hombre se forman valores cuando lo comprendemos en la estrecha unidad entre lo racional y lo emocional.

En este sentido, el Gobierno y el Estado cubano asumen una posición de principios, y se encuentran trabajando sostenidamente para lograr un desarrollo económico sostenido y ambientalmente sustentable, el que demanda enfoques globales y multifacéticos que tomen en consideración la aguda crisis económica de los países en desarrollo. Esto se materializa en las investigaciones y proyectos, que llevan a cabo las universidades cubanas para el logro de una verdadera educación ambiental.

Como consecuencia de lo abordado anteriormente sobre la comunicación educativa es cada día más relevante en la educación, no solamente su necesidad en una etapa de la vida, en la preparación de los ciudadanos, sino su necesidad durante toda la vida.

La política ambiental cubana tiene su base en multiplicar esfuerzos sobre todo en los problemas ambientales nacionales, sin descuidar los esfuerzos en los problemas locales y sus prioridades. Para esto concibe la participación de todos los agentes, sobre la base de una a acción  coordinada, con cooperación y tomando en consideración la proyección de la ciencia y la tecnología en la solución de las problemáticas ambientales (Roque, 2003).

El cuidado y protección del ambiente en Cuba es un derecho y deber  del estado y de todos los  ciudadanos. Actualmente se valoran los problemas ambientales como una realidad del mundo globalizado, la didáctica de la Educación Ambiental es una oportunidad para vincular el proceso docente a la solución de esos problemas, a través de una adecuada comunicación educativa, activa y participativa, con propuestas metodológicas valiosas, útiles y renovadoras, que sirvan a la educación de todos los ciudadanos en la comprensión e interpretación de la relación naturaleza-sociedad.

Es por ello que se hace necesario desarrollar constantemente un dialogo ameno y elocuente, que actué en la conciencia de los estudiantes a todos los niveles de enseñanza, contribuyendo esto a una nueva manera de ver al medio, desde lo conceptual, en lo actitudinal y en lo conductual, para lograr la preocupación y solución práctica  a los problemas ambientales. La inquietud por el tema está sujeta a la necesidad de lograr la calidad ambiental requerida que posibilite que las generaciones venideras  puedan disfrutar de la naturaleza y los recursos que la misma nos brinda.

Cuba está muy vinculada  a las acciones que lleva  a cabo la comunidad internacional ante el acelerado deterioro ambiental que sufre nuestro planeta. Cabe destacar que es el primer país del mundo que incorpora y enfatizó los acuerdos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

Valdés (2002) en análisis realizado desde el año 1983 al 2001, plantea que en Cuba muchos maestros, profesores, educadores, especialistas, promotores, comunicadores y otros profesionales que han trabajado la Educación Ambiental repiten y utilizan el lenguaje internacional, la teoría académica y postulados que están, en ocasiones,  ajenos a la realidad del trabajo de Educación Ambiental que se realiza en el país.

Así mismo refiere, que resulta necesario estudiar,  reconocer y estar actualizado en cuanto a la teoría  y práctica, del trabajo de Educación Ambiental, a nivel internacional. Reflexiona que es importante conocer las prácticas internacionales en la temática, pero para implementar un proceso resulta medular reflexionar y profundizar en la necesidades de realizar e implementar un proceso de Educación Ambiental con una identidad nacional y liberado de conceptos, definiciones, teoría, modelos y concepciones ajenas a nuestra realidad, que, en ocasiones, se repiten, se  implementan y se promueven sin que se conozca a profundidad, de lo que significan, su alcance y factibilidad, en las condiciones de Cuba.

Los centros educacionales y los medios de difusión en nuestro país hoy por hoy están jugando un papel muy importante en el logro de una Educación Ambiental, a través del proceso enseñanza aprendizaje en todos los niveles educacionales, la prensa plana, televisiva y radial.

La Educación Ambiental en Cuba ha logrado resolver problemas y limitaciones que se manifiestan en otros países, relacionados con la incorporación de la dimensión ambiental al currículo, la capacitación de docentes, el trabajo comunitario, que no se inician en estos momentos, sino que  se encuentran en todo el proceso histórico, a través de investigaciones y los proyectos.

 La educación ambiental. El papel del profesor y el alumno en el proceso docente educativo. 

Incrementar la eficacia de los métodos pedagógicos partiendo de la reevaluación del papel del profesor y el estudiante en el proceso docente educativo; del acto pedagógico en sí; y de la dinámica con que se desarrolla este proceso para lograr la formación integral del egresado, constituye hoy prioridad de la educación a nivel mundial.

Es importante señalar que el papel del profesor, su formación inicial y continua y la capacidad de actuación, son elementos obligados a tener en cuenta para trazar cualquier estrategia o programa de educación ambiental, es por ello que la formación de un educador ambiental posee características únicas, fundamentadas en el tratamiento que se dará en el currículo a este proceso.

González (1998) plantea que reconociendo estas necesidades en el informe final de la Conferencia de Tbilisi (1977) se solicitaba a los diversos Estados que:

Incluyan en el programa de formación de profesores Ciencias Ambientales y Educación Ambiental.

Presten ayuda al personal docente de los centros de formación de profesores a este respecto.

Faciliten a los futuros profesores una Formación Ambiental apropiada para la zona (urbana o rural) en que vayan a ejercer.

Tomen las medidas necesarias para que la formación en Educación Ambiental esté al alcance de todos los profesores.

Consigan que la implantación y desarrollo de la formación continua en Educación Ambiental, incluyendo la formación práctica, se lleve a cabo en estrecha colaboración con las organizaciones nacionales e internacionales de profesionales de la enseñanza.

Doten a las instituciones educativas y de formación de la flexibilidad necesaria para que puedan incorporar aspectos de Educación Ambiental a los programas existentes y crear otros nuevos, según el enfoque y la metodología interdisciplinar.

Impliquen a profesores y alumnos en la preparación y adaptación del material didáctico en Educación Ambiental.

Posibiliten que los que se están formando en Educación Ambiental conozcan a fondo el material y los recursos didácticos existentes, dando especial importancia a los medios de bajo coste y a los que permitan la adaptación y la improvisación según las circunstancias de cada localidad.

Por su parte Roque (2003) haciendo referencia al papel del docente en la evaluación de la Educación Ambiental, plantea que como educador debe procurar elementos que le permitan apreciar, estimar, calcular y hasta sentir cualidades esenciales de la personalidad del sujeto para poder elaborar lo más aproximadamente posible a lo justo, una evaluación de su quehacer y de los cambios operados como resultado del proceso educativo. Asegura además, que estos cambios no se alcanzan en corto plazo y que es importante la contextualización de los mismos, al igual que la utilización combinada de técnicas cualitativas y cuantitativas, para conocer cómo evolucionan los conocimientos y los sentimientos en el sujeto.

Santos (2002) en su tesis doctoral “Estrategia de formación continuada en Educación Ambiental para docentes” define el desempeño profesional pedagógico ambiental como el conjunto de funciones y acciones pedagógicas del docente que garantizan la correcta incorporación de la dimensión ambiental a la dirección proceso docente educativo y aseguran el logro de una Educación Ambiental para el desarrollo sostenible, en la medida que realice una práctica educativa para el logro de nuevos conocimientos, valores y competencias sobre las relaciones armónicas del hombre con su medio ambiente del que forma parte.

González (1996) refiere, que en este contexto el papel del profesorado y del alumnado es entendido de manera diferente. Puesto que el saber no se presenta tampoco como algo cerrado, sino como algo «en construcción», resulta posible al alumno participar en él, reconstruirlo en vez de simplemente absorberlo, y al profesor dirigir este proceso, en lugar de limitarse a transmitirlo. Los cambios de rol y de actividad son importantes.

La formación de profesores en Educación Ambiental y su formación continua enfrenta varios obstáculos, el más inmediato es que no pueden limitarse a los contenidos o a los aspectos didácticos y metodológicos de la dimensión, sino extenderse a los aspectos éticos de los profesionales involucrados. De ahí que es preciso destacar que la formación continua de profesores en educación ambiental debe ir más allá de los contenidos y desarrollar las habilidades y competencias para trabajar con tales contenidos, además de propiciar un espacio para la autorreflexión en relación con los propios valores (Fonseca de Andrade, 2001)

En investigaciones realizadas a partir de la puesta en práctica de proyectos de diplomados para la formación de profesores, Santos (2000) considera, que se necesita un docente que comprenda que la escuela es parte de una realidad educativa mayor, la comunidad, por lo que debe abrirse a ella, conocer sus problemas e implicarse en ellos, que sea capaz de abrir espacios de reflexión, de actividades que desarrollen aprendizajes significativos y que enlacen con la realidad exterior y, sobre todo, que asuma que la Educación Ambiental es una educación en actitudes de tolerancia, respeto, solidaridad, etc, una educación moral y ética que propone un compromiso con el medio ambiente. Plantea en sus análisis, que necesitamos un docente con sólidas herramientas intelectuales para interpretar de mejor manera la realidad. Una formación que aborde el conflicto, pues la incorporación de la dimensión ambiental implica la transformación cualitativa del currículo, la reestructuración y re significación de los saberes de cada campo.

De lo anteriormente abordado se concluye que  tanto profesores como estudiantes, juegan un rol importante en la formación y desarrollo de una educación ambiental, en el caso de los profesores como guías fundamentales del proceso, tienen la función de  transformar la realidad, que, junto a la asimilación de conocimientos, ha de garantizar en los individuos una adquisición de objetivos sociales prioritarios, ligados, en este caso, al respeto y defensa hacia el medio ambiente.

Por otra parte, cada alumno individualmente debe convertirse en un observador activo (visualizando causas), un investigador que aporta ideas y puntos de vista al grupo o colectivo, y que obtiene sus propias conclusiones de cómo proteger al medio ambiente. La Educación Ambiental debe desarrollar en los alumnos una capacidad de observación crítica, de comprensión y de responsabilidad hacia el medio ambiente. 

CONCLUSIONES

En el trabajo se abordaron aspectos generales sobre la educación ambiental en el contexto internacional y nacional, haciendo énfasis en las principales contribuciones para lograr una formación integral en el individuo.

La educación popular constituye una vía factible para el desarrollo de una educación ambiental, a través del diálogo, la participación, la interacción entre los individuos y la gestión de conocimientos, se generan compromisos y se fomentan valores ambientalistas.

La comunicación educativa constituye una herramienta en el proceso pedagógico que contribuye a formar estilos de vida responsable, desarrollando habilidades, modificando conductas, logrando la conservación del medio ambiente, así como también, trasmitir a otras personas estos saberes.

El profesor debe desarrollar en los alumnos una Educación Ambiental con una capacidad de observación crítica, de comprensión y de responsabilidad hacia el medio ambiente. 

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Paumier Frómeta, Yanmari y García Ramirez, Yunisleidis: "La educación ambiental desde la perspectiva de la comunicación educativa en el proceso pedagógico" en Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo, febrero 2014, en http://atlante.eumed.net/comunicacion-educativa/

Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo es una revista académica, editada y mantenida por el Grupo eumednet de la Universidad de Málaga.